NO ES una organización; sin embargo, centenares de organizaciones fomentan sus enseñanzas. No cuenta con una dirección central, aunque el número de sus filósofos y maestros probablemente ascienda a miles. No tiene un libro oficial de dogmas y creencias, aunque sus adeptos pueden estudiar su ideología en casi toda biblioteca pública del mundo. No adora a ningún dios personal, aunque suele promover la idea de que se puede encontrar un dios en todas partes.
¿A qué nos referimos? Al movimiento Nueva Era: una mezcla de ideologías religiosas, culturales, sociales, políticas y científicas, combinada con la fascinación por el misticismo oriental, lo paranormal, el ocultismo y hasta algunas ramas de la psicología moderna. Incluye la creencia en la astrología, la reencarnación, la vida extraterrestre, la evolución y la vida después de la muerte. Otros ingredientes importantes son el interés por el medio ambiente y la salud.
Cualquier persona puede unirse a este movimiento. No existe ningún rito de iniciación ni bautismo. Tampoco es necesario abandonar la filiación religiosa para pertenecer a él. Por otro lado, a muchos les molesta que se les identifique con el movimiento Nueva Era simplemente por creer en algunos de sus conceptos o por gustarles algo del arte o la música llamados Nueva Era.
Los adeptos rara vez emplean ese nombre para identificarse. En realidad, el nombre Nueva Era se usa principalmente en los medios de comunicación. Actualmente los libros, las tiendas, los seminarios y los cursillos relacionados con esta ideología suelen evitar el término. La revista Library Journal explica que “la excesiva atención prestada por los medios de comunicación a finales de la década de los ochenta provocó un rechazo de los elementos más radicales de la Nueva Era (ovnis, canalización, cristales, etc.); esto queda reflejado en el hecho de que las principales editoriales [...] y hasta las imprentas dedicadas exclusivamente a esta materia descartan cada vez más ese nombre”. Por eso, es posible que muchas personas estén bajo la influencia de la Nueva Era sin siquiera darse cuenta.
¿Qué tiene de nuevo?
Muchos consideran que el movimiento es un fenómeno moderno. Según el profesor Carl Raschke, de la Universidad de Denver (Colorado, E.U.A.), el pensamiento de la Nueva Era es esencialmente “un resplandor de la contracultura de los sesenta”. Otros analistas también ubican los comienzos del movimiento en los años sesenta, con la búsqueda de la libertad y la verdad por parte de los hippies. Muchos de aquellos hippies, que ahora tienen ya más de 40 ó 50 años, siguen buscando aquella escurridiza verdad. Pero su búsqueda ya no se rechaza como el antojo caprichoso de unos adolescentes. Muchos de aquellos jóvenes son profesionales en campos respetados de la ciencia, están metidos en la política y se les considera miembros sensatos de la comunidad.
Durante los años setenta y ochenta utilizaron sus recursos intelectuales y económicos para continuar su búsqueda. ¿Con qué resultados? Su mezcla de creencias ha sido muy bien acogida y respetada. Además, como los medios de comunicación enseguida popularizaron la filosofía de la Nueva Era, esta ha alcanzado una gran difusión.
Pero lo cierto es que hay muy pocos elementos nuevos en las creencias de la Nueva Era. Por ejemplo, su filosofía se basa principalmente en el misticismo oriental, que tiene miles de años de antigüedad. Analicemos algunas de sus ideas.
La esperanza del movimiento Nueva Era
Con el año 2011 a la vuelta de la esquina, está cobrando popularidad la noción de un futuro mejor, un milenio mejor. Una de las principales creencias es que la sociedad moderna tal como la conocemos será reemplazada por una sociedad utópica. Según los maestros de la Nueva Era, esto se conseguirá mediante un cambio radical de la forma de pensar convencional por medio del conocimiento místico que hasta hace pocos años había estado oculto o se había pasado por alto. Dicen que esta nueva era de armonía liberará el potencial humano e implantará paz espiritual en todo el mundo.
Al parecer, esta esperanza se fundamenta principalmente en las predicciones de astrólogos que señalan a nuestros días como el umbral que está entre la venidera era de Acuario y la caduca era de Piscis. Los defensores de esta teoría afirman que el signo zodiacal de Piscis ha tenido un efecto negativo en la humanidad durante casi dos mil años, y acusan a la cristiandad de ser la principal culpable de que exista una sociedad materialista y retrógrada. La culpan de entorpecer el progreso de la verdad. Pero esa verdad supuestamente se puede encontrar hoy día en las ciencias ocultas y será revelada durante la inminente era de Acuario, la era de la iluminación espiritual, la nueva era.
Los adeptos a este movimiento no se ponen de acuerdo en cuanto a si traerán esta nueva sociedad fuerzas cósmicas impersonales o los esfuerzos humanos. Una teoría dice que “pronto aparecerá una raza de Homo sapiens mutantes de la Nueva Era procedentes de semillas genéticas plantadas por maestros iluminados de hace tres mil quinientos años, y salvará al mundo de la codicia”. (The Wall Street Journal,
Sin embargo, esa esperanza de una edad de oro, Utopía o nuevo mundo no es nueva. El folclor de casi todas las culturas importantes contiene la esperanza de una futura sociedad utópica. Las mitologías sumeria, griega, romana y escandinava incorporaron dicha creencia. La Encyclopedia of Religion comenta: “El anhelo de una vida utópica en la que no existe la indigencia y donde reina la paz y la prosperidad ha formado parte integrante de la religión china desde la época pre-Ts’in (antes de 221 a.E.C.)”. El libro sagrado más antiguo, la Biblia, habla de un milenio en el que la humanidad alcanzará la perfección y en el que se eliminará la guerra, el delito, el dolor y la muerte. (Revelación 21:1-4.)
Una religión centrada en la propia identidad
En la película autobiográfica de Shirley MacLaine Out on a Limb, se ve a esta famosa actriz y escritora sobre temas de la Nueva Era, de pie en una playa azotada por el viento, con los brazos extendidos y exclamando: “¡Soy Dios! ¡Soy Dios!”. Al igual que ella, muchos adeptos a este movimiento promueven la búsqueda del yo superior y la idea de un dios que está en todos nosotros. Enseñan que para hallar su divinidad, el ser humano solo necesita aumentar su consciencia.
Dicen que una vez conseguido esto, se ve claramente la realidad de una interconexión universal —todo es dios y dios es todo—. Esta idea no es en absoluto nueva. Las antiguas religiones de Mesopotamia y Egipto creían que los animales, el agua, el viento y el cielo eran deidades. Más recientemente, se dice que Adolf Hitler instó a su pueblo a tener “una fe nueva, recia, heroica, en un dios inmanente, en la Naturaleza inmanente, en la nación misma, en un dios inseparable de su destino y de su sangre”.
La cultura de la Nueva Era está saturada de publicaciones, seminarios y cursillos sobre el potencial propio y el desarrollo personal. Un lema popular del movimiento es el de “Comprenda su propia identidad”. Se anima a las personas a probar todo aquello que pueda ayudarlas a liberar su potencial interno. En la revista Wilson Quarterly, cierto escritor expresó esta idea diciendo que la “enseñanza central del movimiento es ‘que uno puede creer lo que quiera siempre y cuando le vaya bien’”.
Margot Adler, guía de la ideología Nueva Era, explica que muchas de las mujeres que ingresan en movimientos feministas Nueva Era lo hacen “por razones muy personales. [...] Detestan su físico, se aborrecen a sí mismas. Ingresan en estos grupos, que esencialmente les dicen: ‘Usted es una diosa, usted es maravillosa’”.
La revista New York explicó cómo busca el yo superior cierto grupo: “Una mujer salmodia: ‘Somos las maestras del Nuevo Amanecer. Somos únicas’. Otras participantes, que llevan tocados con cuernos, máscaras con plumas y largas prendas de vestir finas y transparentes, danzan por el bosque, gruñendo y gesticulando, lamentándose y gimiendo”.
Ocultismo saneado
Algunos conceptos de la Nueva Era promueven una visión nueva y saneada del ocultismo. En la mente de muchos adeptos al movimiento, el satanismo ya no está vinculado a las ciencias ocultas. Cierta escritora publicó lo siguiente en la revista Free Inquiry: “Cada vez más personas practican la brujería, y ninguna de ellas tiene creencias que se relacionen con el satanismo”.
Una encuesta reciente efectuada en Alemania indicó que en ese país había 10.000 brujas activas. Hasta a los niños se les está atrayendo sutilmente al ocultismo. El libro alemán Der Griff nach unseren Kindern (El control de nuestros hijos) explica que por medio de “los casetes de cuentos infantiles, los niños se están acostumbrando a una nueva imagen de la bruja, la de una mujer normal que utiliza la magia para fines buenos”. El libro añade: “Así se atrae la atención incluso de niños pequeños a un proceder relacionado con la Nueva Era que puede conducirlos a lo sobrenatural”.
Shirley MacLaine promueve en sus libros la idea de que las ciencias ocultas no son más que un conocimiento escondido, y que el hecho de que esté velado no significa que no sea cierto. Esta filosofía ha persuadido a un sinfín de personas a participar en prácticas espiritistas, como la adivinación, la astrología, la telepatía y la comunicación con los espíritus. A las que hablan con espíritus se las ha conocido por miles de años como médium espiritistas. No obstante, los adeptos a la Nueva Era llaman a esta práctica canalización. Su teoría consiste en que los espíritus de los muertos escogen a ciertas personas para ser sus canales de comunicación con la humanidad.
Estos pretendidos canales humanos pueden entrar en trance a voluntad y pronunciar o escribir mensajes de “iluminación” que supuestamente proceden de los muertos o de seres extraterrestres. A los espíritus de los muertos se les considera maestros iluminados que están a la espera del momento apropiado para reencarnarse. Mientras tanto, dicen que guían a la humanidad hacia una nueva era.
Muchos partidarios de este movimiento se reúnen con regularidad para escuchar lo que estos supuestos maestros tienen que decir a través de sus canales. Y los creyentes disponen de una gran variedad de espíritus a los que consultar. Entre los que se dice que hablan hoy día están los espíritus de John Lennon y Elvis Presley, extraterrestres con nombres como Attarro y Rakorczy y el de un guerrero de la mítica Atlántida que vivió hace treinta y cinco mil años llamado Ramtha.
La Nueva Era y la salud
Un número cada vez mayor de profesionales de la medicina creen que a los pacientes no se les debe tratar como simples máquinas rotas, sino que hay que dar atención a la salud mental y emocional del individuo. Este enfoque se conoce como medicina holística (del griego hólos: todo, entero), y no está relacionada necesariamente con la tendencia de la Nueva Era. Sin embargo, muchos adeptos a esta han abrazado con esperanza la medicina holística. El libro The Cosmic Self explica que sin tener que rechazar necesariamente a la institución médica, los partidarios de la Nueva Era abogan por tratar al paciente como un todo, a la persona entera, “un organismo vivo compuesto de cuerpo, mente y espíritu”.
Estas personas dicen que se puede encontrar buena salud fuera de la medicina convencional. “Es en la medicina alternativa donde la mayoría de la gente se encuentra por vez primera con conceptos de la Nueva Era”, dice el periódico británico The Herald. Y se exploran los campos más inusitados. Por ejemplo, Ian Gawler, cirujano veterinario y autor australiano, dice que el cáncer se puede curar con la meditación. Otras terapias calificadas normalmente de Nueva Era son la diagnosis astrológica, el análisis del aura, la hipnoterapia, la cirugía psíquica y la terapia de regresión a vidas anteriores. Estos métodos curativos suelen promocionarse en revistas especializadas en temas de salud, curas naturales, vitaminas, ejercicio y alimentación.
La Nueva Era y los cristales
Un método popular de curación incluye el uso de cristales y piedras preciosas (por ejemplo: cuarzo, amatista, topacio, rubí, ópalo y esmeralda). Uma Silbey, joyera de la Nueva Era, dice: “A lo largo de la historia se encuentran ejemplos de culturas que creían que el cuarzo podía incrementar la energía psíquica y los poderes curativos”. Y añade: “Los sumerios, los mayas y otras civilizaciones empleaban cristales de cuarzo con fines terapéuticos”.
¿Cómo se utilizan esos cristales? Los terapeutas que recurren a los cristales afirman que las dolencias físicas y mentales pueden sanarse colocando cristales de cuarzo u otras piedras preciosas sobre zonas específicas del cuerpo. Katrina Raphaell, una gurú de la Nueva Era especializada en la terapia con cristales, explica que “se pueden poner bajo la almohada mientras la persona duerme para inspirar sueños elevados y proféticos. Se pueden utilizar en prácticas curativas para estabilizar emociones variables, tranquilizar mentes perturbadas y ayudar a curar desequilibrios del organismo. Se pueden sostener durante el parto para tener más fuerza”.
La Nueva Era y el medio ambiente
El movimiento Nueva Era es “limpio, es verde y está de moda”, dice una revista británica para adolescentes llamada TSBeat. La participación activa en promover la consciencia ecológica y la protección medioambiental ha contribuido a crear una imagen positiva de los movimientos Nueva Era, y este mensaje de apoyo al medio ambiente ha atraído a muchas personas a sus enseñanzas. Sin embargo, el interés de este movimiento por el medio ambiente con frecuencia se expresa con verdaderos actos de adoración a la naturaleza, con rituales parecidos a los de las ceremonias primitivas dedicadas a la diosa-tierra.
¿Es esta expresión moderna de misticismo antiguo la solución a nuestros problemas? ¿Se salvará el planeta gracias a la sabiduría de brujas y extraterrestres? ¿Llegará algún día una nueva era de paz y prosperidad?
[Notas a pie de página]
Utopía: “En filosofía, concepción de la sociedad ideal o perfecta, que excluye todos los aspectos negativos de su existencia real”. (Diccionario enciclopédico Santillana.)
El libro en el que se basa esta película ha sido traducido al español con el título: “Lo que sé de mí”.
Los fenómenos religiosos de la Nueva Era recurren, entre otras cosas, a la astrología, la telepatía, la meditación y los cristales
Los métodos curativos de la Nueva Era incluyen el uso de cristales
MacLaine, la Nueva Era y Ramtha
“LA DIMENSIÓN astral era real aunque no pudiéramos verla o medirla en términos lineales. Existe una realidad mayor que la realidad que percibimos conscientemente. Esto es lo que se ha venido a llamar la nueva edad del pensamiento. Una nueva edad de consciencia. [...]
”Hablé con médiums acreditadas que canalizaban guías espirituales desde el plano astral. Establecí relaciones con aquellas ‘entidades’. [...] Una de ellas fue más profunda que las demás. Su nombre era [...] Ramtha el Iluminado. [...] Me contó que había tenido una encarnación durante el período de la Atlántida, y que en ese período había logrado una realización total. [...] Cuando miré a los ojos de Ramtha, me oí a mí misma diciendo: ‘¿Eras tú mi hermano en tu encarnación de la Atlántida?’
”Sus ojos vertieron [...] lágrimas. ‘Sí, querido mío —me dijo—, y tú eras mi hermano.’”
MacLaine añade: “El objetivo de su educación espiritual era comunicar la verdad de que nosotros éramos Dios. Nosotros éramos tan capaces de llegar al conocimiento como él”. (Bailando en la luz, de Shirley MacLaine.)
Compárense estas declaraciones con Génesis 3:5, donde la Serpiente (Satanás) dijo mentirosamente a Eva: “Dios sabe que en el mismo día que coman de él tendrán que abrírseles los ojos y tendrán que ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo”. Los que desean la aprobación de Dios deben rehuir toda relación con espíritus inicuos y engañosos. La Ley de Moisés decía: “No se vuelvan a los médium espiritistas, y no consulten a pronosticadores profesionales de acontecimientos, para hacerse inmundos por medio de ellos. Yo soy Jehová el Dios de ustedes”. (Levítico 19:31.)
¿“Una droga más en una sociedad infestada de drogas”?
“El MOVIMIENTO Nueva Era —la última aportación a la larga historia de modas y panaceas espirituales excéntricas— provoca una mezcla de burla e indignación. Su patente comercialización, además del declive de la religiosidad, despierta la sospecha de que se trata de un fraude religioso a gran escala.
”El movimiento Nueva Era trata de combinar la meditación, el pensamiento positivo, la curación por fe, [...] el misticismo, el yoga, las curas de agua, la acupuntura, el incienso, la astrología, la psicología de Jung, el biofeedback [sistema mecanizado por el que se pueden llegar a controlar las distintas funciones del organismo], la percepción extrasensorial, el espiritualismo, [...] la teoría de la evolución, la terapia sexual de Reich, las mitologías antiguas, [...] la hipnosis y muchísimas otras técnicas creadas para aumentar la consciencia, e incluye elementos tomados de las principales tradiciones religiosas. [...]
”Reemplazar la religión por la Nueva Era tranquiliza la conciencia en lugar de molestarla. La enseñanza central es que uno puede creer lo que quiera siempre y cuando le vaya bien. Un lema del movimiento es: ‘Si usted lo cree, será verdad’. [...]
”La cuestión no es si las terapias de la Nueva Era realmente surten efecto, sino si la religión debería quedar reducida a una terapia. Si la religión no ofrece nada más que una elevación del espíritu, se convierte en una droga más en una sociedad infestada de drogas.”—“The New Age Movement: No Effort, No Truth, No Solutions. Notes on Gnosticism—Part V” (“El movimiento Nueva Era: ni esfuerzo ni verdad ni soluciones. Notas sobre el gnosticismo.—Parte V”), de Christopher Lasch, profesor de la cátedra Watson de Historia en la Universidad de Rochester (Nueva York, E.U.A.).
domingo, 5 de diciembre de 2010
domingo, 3 de octubre de 2010
¿qué significa refugiarse en Jehová?
UNA RESPUESTA. Confiar en el, plena y absolutamente....cualquier problema o decisión que tomar, ponerlo en sus manos y que el escoja por nosotros lo más adecuado.
La respuesta apropiada abarca más que todo eso, por ejemplo, Mateo 6:9”Padre nuestro [que estás] en los cielos, santificado sea tu nombre"; ¿porqué Jesús no menciona el nombre de Dios?
1ª de Corintios 7:12-14 "Si algún hermano tiene esposa incrédula, y sin embargo ella está de acuerdo en morar con él, no la deje; 13 y la mujer que tiene esposo incrédulo, y sin embargo él está de acuerdo en morar con ella, no deje a su esposo. 14 Porque el esposo incrédulo es santificado con relación a [su] esposa, y la esposa incrédula es santificada con relación al hermano; de otra manera, sus hijos verdaderamente serían inmundos, pero ahora son santos"
2ª a Timoteo 2:20-22 Ahora bien, en una casa grande no hay solamente vasos de oro y de plata, sino también de madera y barro, y algunos para un propósito honroso, pero otros para un propósito falto de honra. 21 Por eso, si alguien se mantiene apartado de estos, será un vaso para propósito honroso, santificado, útil a su dueño, preparado para toda buena obra. 22 De modo que, huye de los deseos que acompañan a la juventud, mas sigue tras la justicia, la fe, el amor, la paz, junto con los que de corazón limpio invocan al Señor.
Hebreos 10:26-31 Porque si voluntariosamente practicamos el pecado después de haber recibido el conocimiento exacto de la verdad, no queda ya sacrificio alguno por los pecados, 27 sino [que hay] cierta horrenda expectación de juicio y [hay] un celo ardiente que va a consumir a los que están en oposición. 28 Cualquiera que ha desatendido la ley de Moisés muere sin compasión, por el testimonio de dos o tres. 29 ¿De cuánto más severo castigo piensan ustedes que será considerado digno el que ha hollado al Hijo de Dios y que ha estimado como de valor ordinario la sangre del pacto por la cual fue santificado, y que ha ultrajado con desdén el espíritu de bondad inmerecida? 30 Porque conocemos al que dijo: “Mía es la venganza; yo recompensaré”; y otra vez: “Jehová juzgará a su pueblo”. 31 Es cosa horrenda caer en las manos de[l] Dios vivo.
¿en qué se centra el punto principal de estos textos? En nuestra personalidad interior, el refugiarse así como santificar su nombre significa vivir de acuerdo a lo que hemos aprendido de su palabra, con nuestra actitud o forma de vivir estaremos demostrando que estamos refugiados en Él y eso significara protección y vida inmerecida.
Juan 8:31,32 Si permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis discípulos, 32 y conocerán la verdad, y la verdad los libertará”
Por estas razones y muchas otras Jesús no menciona el nombre de su Padre cuando dice "Santificado sea tu nombre"; su nombre es santificado con nuestra conducta y de esta forma estamos refugiados en Jehová.
La respuesta apropiada abarca más que todo eso, por ejemplo, Mateo 6:9”Padre nuestro [que estás] en los cielos, santificado sea tu nombre"; ¿porqué Jesús no menciona el nombre de Dios?
1ª de Corintios 7:12-14 "Si algún hermano tiene esposa incrédula, y sin embargo ella está de acuerdo en morar con él, no la deje; 13 y la mujer que tiene esposo incrédulo, y sin embargo él está de acuerdo en morar con ella, no deje a su esposo. 14 Porque el esposo incrédulo es santificado con relación a [su] esposa, y la esposa incrédula es santificada con relación al hermano; de otra manera, sus hijos verdaderamente serían inmundos, pero ahora son santos"
2ª a Timoteo 2:20-22 Ahora bien, en una casa grande no hay solamente vasos de oro y de plata, sino también de madera y barro, y algunos para un propósito honroso, pero otros para un propósito falto de honra. 21 Por eso, si alguien se mantiene apartado de estos, será un vaso para propósito honroso, santificado, útil a su dueño, preparado para toda buena obra. 22 De modo que, huye de los deseos que acompañan a la juventud, mas sigue tras la justicia, la fe, el amor, la paz, junto con los que de corazón limpio invocan al Señor.
Hebreos 10:26-31 Porque si voluntariosamente practicamos el pecado después de haber recibido el conocimiento exacto de la verdad, no queda ya sacrificio alguno por los pecados, 27 sino [que hay] cierta horrenda expectación de juicio y [hay] un celo ardiente que va a consumir a los que están en oposición. 28 Cualquiera que ha desatendido la ley de Moisés muere sin compasión, por el testimonio de dos o tres. 29 ¿De cuánto más severo castigo piensan ustedes que será considerado digno el que ha hollado al Hijo de Dios y que ha estimado como de valor ordinario la sangre del pacto por la cual fue santificado, y que ha ultrajado con desdén el espíritu de bondad inmerecida? 30 Porque conocemos al que dijo: “Mía es la venganza; yo recompensaré”; y otra vez: “Jehová juzgará a su pueblo”. 31 Es cosa horrenda caer en las manos de[l] Dios vivo.
¿en qué se centra el punto principal de estos textos? En nuestra personalidad interior, el refugiarse así como santificar su nombre significa vivir de acuerdo a lo que hemos aprendido de su palabra, con nuestra actitud o forma de vivir estaremos demostrando que estamos refugiados en Él y eso significara protección y vida inmerecida.
Juan 8:31,32 Si permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis discípulos, 32 y conocerán la verdad, y la verdad los libertará”
Por estas razones y muchas otras Jesús no menciona el nombre de su Padre cuando dice "Santificado sea tu nombre"; su nombre es santificado con nuestra conducta y de esta forma estamos refugiados en Jehová.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Raymond Franz , reveló ALGUNAS COSAS del Cuerpo gobernante
Observelo en esta dirección.
http://www.facebook.com/pages/Ayuda-a-Afectados-por-la-Intolerancia-de-los-Testigos-de-Jehova/202607541571?v=wall
http://www.facebook.com/pages/Ayuda-a-Afectados-por-la-Intolerancia-de-los-Testigos-de-Jehova/202607541571?v=wall
miércoles, 25 de agosto de 2010
La ONU y la Masonería
Lucis Trust: Fundamento Espiritual de las Naciones Unidas.
Este artículo fue escrito por Atrayu, y fue tomado del sitio freemasonrywatch.com
Lucis Trust es el nombre de la casa editorial que imprime y disemina el material educativo de las Naciones Unidas. Eso en sí ya es una revelación devastadora de la naturaleza pagana y “Nueva Erista” del organismo Lucis Trust; organismo que fue establecido en 1922 por Alice Bailey para editar y publicar sus libros, así como la obra y los libros de la espiritista y ocultista rusa, Helena Petrovna Blavatsky, y todo el material relacionado con la Sociedad Teosófica. El libro “Iniciación Humana y Solar” fue publicado originalmente en el año 1923 y muestra claramente el nombre original de tal organización, al identificarse como Lucifer Publishing Co.
Posteriormente Alice Bailey cambió el nombre de Lucifer Trust a Lucis Trust, pues Lucifer Trust revelaba muy claramente la verdadera naturaleza del movimiento conocido actualmente como el Movimiento de la Nueva Era. Una visita a cualquier libreria esotérica revela que muchos de los libros más influyentes de tal movimiento son editados y publicados por Lucis Trust.
En el pasado, la dirección en la que se encontraba localizada la organización Lucis Trust era 666 United Nations Plaza. Lucis Trust es miembro del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, y opera bajo el nombre de un programa llamado World Goodwill,- Buena Voluntad Mundial-. En el libro “Education Para Una Nueva Era” escrito por Alice Bailey, ella nos dice que en la Nueva Era, la ciudadanía global será el objetivo y la meta de todas las personas iluminadas, y también nos dice que tal ciudadanía estará bajo la autoridad y bajo la dirección de una sola organización mundial; en otras palabras, bajo un Nuevo Orden Mundial Gubernamental.
Lucis Trust es patrocinada entre otros por Robert McNamara, quien fue ex Ministro de Defensa de los Estados Unidos; Presidente del Banco Mundial, así como miembro de la Fundación Rockefeller. Otro patrocinador distinguido es Thomas Watson, ex director de la empresa IBM, y ex embajador de los Estados Unidos en Moscú. Lucis Trust a su vez patrocina diferentes y renombradas instituciones y organizaciones, tales como UN Greenpeace International; Greenpeace US; Amnistía Internacional; UNICEF, etc.
Las Naciones Unidas han sido por mucho tiempo el centro donde han confluido “La Nueva Espiritualidad,” así como las fuerzas que pretenden establecer un Nuevo Orden Mundial basado en el ocultismo antiguo, y en principios masónicos. Siete años después del establecimiento de las Naciones Unidas, un libro fue publicado por la teosofista y fundadora de Lucis Trust- Alice Bailey- en el cual decía que “La evidencia en el crecimiento del intelecto humano, así como la necesidad para la preparación de una Nueva Era podía verse claramente en los planes de varias naciones, y en los esfuerzos de las Naciones Unidas para formular un plan mundial......Desde el inicio de este plan, tres factores ocultos han gobernado y dirigido el desarrollo de este proyecto”.-Alice Bailey, Discipleship in the New Age, página 35-.
Alice Bailey también nos dice “Un magnífico grupo de pensadores internacionales, los cuales se caracterizan por su gran intelecto y su espiritualidad forman un grupo de hombres y mujeres muy bien informados en cuyas manos yace el destino de la humanidad. Ellos están bajo el control de los discípulos de la cuarta luz. Si usted pudiera darse cuenta, usted vería que el foco de su meditación es el plano institucional búdico; plano sobre el cual toda la actividad jerárquica se encuentra hoy”. -Ibid. página 220-
Para lograr su objetivo de educación y diseminación, y bajo la dirección de Foster y Bailey, la Directiva de Lucis Trust fundó un grupo llamado “World Goodwill” -un organismo no gubernamentaldentro de las Naciones Unidas-.
El propósito expreso de este grupo es: “Preparar a la población mundial para la reaparición del Cristo”. -One Earth Magazine, The Findhorn Foundation, Octubre/Noviembre 1986 Vol 6, página 24-
Sin embargo, el trabajo esotérico dentro de la ONU no se limita a ciertos grupos ocultistas plenamente reconocidos. Mucho del trabajo y del impetu detrás de la campaña para preparar a la humanidad respecto al advenimiento del Cristo se inició durante la gestión de los dos primeros Secretarios Generales de la ONU -Dag Hammarskjold de1953 a1961 y U Thant de 1961 a 1971-. El señor Robert Muller, quien fungió como asistente al Secretario General de la ONU también ha jugado un papel muy importante en este proceso.
En un libro escrito a fin de celebrar la filosofía del señor Teilhard de Chardin; libro editado por el señor Muller, se nos dice que “Dag Hammarskjold, un ecomista nordico cuya vida se caracterizó por la lógica y el racionalismo había terminado su existencia convertido en un místico. Al final de su vida, él también se dio cuenta que la espiritualidad era la clave de nuestra existencia en la tierra, así como de nuestro paso a través del tiempo y del espacio”. -Robert Muller, The Desire to be Human, página 304-.
Sri Chinmoy, el guru de la Nueva Era y líder del Centro de Meditación de la ONU, escribió: “Las Naciones Unidas son el instrumento elegido por Dios. El ser instrumento de Dios significa ser un mensajero divino, llevando la bandera de Dios, y siendo la manifestación interna y externa de la visión de Dios”.
William Jasper, autor del libro A New World Religion describe a la religión de la ONU de esta manera: “La religión de la ONU es una extraña y diabólica convergencia de Misticismo de la Nueva Era, Panteismo, Animismo Aborigen, Ateismo, Comunismo, Socialismo, Luciferianismo Ocultista, Cristianismo Apóstata, Islam, Taoismo, Budismo, e Hinduismo”.
Este artículo fue escrito por Atrayu, y fue tomado del sitio freemasonrywatch.com
Lucis Trust es el nombre de la casa editorial que imprime y disemina el material educativo de las Naciones Unidas. Eso en sí ya es una revelación devastadora de la naturaleza pagana y “Nueva Erista” del organismo Lucis Trust; organismo que fue establecido en 1922 por Alice Bailey para editar y publicar sus libros, así como la obra y los libros de la espiritista y ocultista rusa, Helena Petrovna Blavatsky, y todo el material relacionado con la Sociedad Teosófica. El libro “Iniciación Humana y Solar” fue publicado originalmente en el año 1923 y muestra claramente el nombre original de tal organización, al identificarse como Lucifer Publishing Co.
Posteriormente Alice Bailey cambió el nombre de Lucifer Trust a Lucis Trust, pues Lucifer Trust revelaba muy claramente la verdadera naturaleza del movimiento conocido actualmente como el Movimiento de la Nueva Era. Una visita a cualquier libreria esotérica revela que muchos de los libros más influyentes de tal movimiento son editados y publicados por Lucis Trust.
En el pasado, la dirección en la que se encontraba localizada la organización Lucis Trust era 666 United Nations Plaza. Lucis Trust es miembro del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, y opera bajo el nombre de un programa llamado World Goodwill,- Buena Voluntad Mundial-. En el libro “Education Para Una Nueva Era” escrito por Alice Bailey, ella nos dice que en la Nueva Era, la ciudadanía global será el objetivo y la meta de todas las personas iluminadas, y también nos dice que tal ciudadanía estará bajo la autoridad y bajo la dirección de una sola organización mundial; en otras palabras, bajo un Nuevo Orden Mundial Gubernamental.
Lucis Trust es patrocinada entre otros por Robert McNamara, quien fue ex Ministro de Defensa de los Estados Unidos; Presidente del Banco Mundial, así como miembro de la Fundación Rockefeller. Otro patrocinador distinguido es Thomas Watson, ex director de la empresa IBM, y ex embajador de los Estados Unidos en Moscú. Lucis Trust a su vez patrocina diferentes y renombradas instituciones y organizaciones, tales como UN Greenpeace International; Greenpeace US; Amnistía Internacional; UNICEF, etc.
Las Naciones Unidas han sido por mucho tiempo el centro donde han confluido “La Nueva Espiritualidad,” así como las fuerzas que pretenden establecer un Nuevo Orden Mundial basado en el ocultismo antiguo, y en principios masónicos. Siete años después del establecimiento de las Naciones Unidas, un libro fue publicado por la teosofista y fundadora de Lucis Trust- Alice Bailey- en el cual decía que “La evidencia en el crecimiento del intelecto humano, así como la necesidad para la preparación de una Nueva Era podía verse claramente en los planes de varias naciones, y en los esfuerzos de las Naciones Unidas para formular un plan mundial......Desde el inicio de este plan, tres factores ocultos han gobernado y dirigido el desarrollo de este proyecto”.-Alice Bailey, Discipleship in the New Age, página 35-.
Alice Bailey también nos dice “Un magnífico grupo de pensadores internacionales, los cuales se caracterizan por su gran intelecto y su espiritualidad forman un grupo de hombres y mujeres muy bien informados en cuyas manos yace el destino de la humanidad. Ellos están bajo el control de los discípulos de la cuarta luz. Si usted pudiera darse cuenta, usted vería que el foco de su meditación es el plano institucional búdico; plano sobre el cual toda la actividad jerárquica se encuentra hoy”. -Ibid. página 220-
Para lograr su objetivo de educación y diseminación, y bajo la dirección de Foster y Bailey, la Directiva de Lucis Trust fundó un grupo llamado “World Goodwill” -un organismo no gubernamentaldentro de las Naciones Unidas-.
El propósito expreso de este grupo es: “Preparar a la población mundial para la reaparición del Cristo”. -One Earth Magazine, The Findhorn Foundation, Octubre/Noviembre 1986 Vol 6, página 24-
Sin embargo, el trabajo esotérico dentro de la ONU no se limita a ciertos grupos ocultistas plenamente reconocidos. Mucho del trabajo y del impetu detrás de la campaña para preparar a la humanidad respecto al advenimiento del Cristo se inició durante la gestión de los dos primeros Secretarios Generales de la ONU -Dag Hammarskjold de1953 a1961 y U Thant de 1961 a 1971-. El señor Robert Muller, quien fungió como asistente al Secretario General de la ONU también ha jugado un papel muy importante en este proceso.
En un libro escrito a fin de celebrar la filosofía del señor Teilhard de Chardin; libro editado por el señor Muller, se nos dice que “Dag Hammarskjold, un ecomista nordico cuya vida se caracterizó por la lógica y el racionalismo había terminado su existencia convertido en un místico. Al final de su vida, él también se dio cuenta que la espiritualidad era la clave de nuestra existencia en la tierra, así como de nuestro paso a través del tiempo y del espacio”. -Robert Muller, The Desire to be Human, página 304-.
Sri Chinmoy, el guru de la Nueva Era y líder del Centro de Meditación de la ONU, escribió: “Las Naciones Unidas son el instrumento elegido por Dios. El ser instrumento de Dios significa ser un mensajero divino, llevando la bandera de Dios, y siendo la manifestación interna y externa de la visión de Dios”.
William Jasper, autor del libro A New World Religion describe a la religión de la ONU de esta manera: “La religión de la ONU es una extraña y diabólica convergencia de Misticismo de la Nueva Era, Panteismo, Animismo Aborigen, Ateismo, Comunismo, Socialismo, Luciferianismo Ocultista, Cristianismo Apóstata, Islam, Taoismo, Budismo, e Hinduismo”.
jueves, 19 de agosto de 2010
¿ERES FELIZ?
La felicidad es un estado del ánimo que supone una satisfacción. Quien está feliz se siente a gusto, contento y complacido. De todas formas, el concepto de felicidad es subjetivo y relativo. No existe un índice de felicidad o una categoría que haya que alcanzar para que alguien se considere como una persona feliz. Aunque un diccionario lo define de esta manera la realidad es que sí, si existe una categoría para ser feliz.
Nos quedaremos con la siguiente definición: Clase, distinción, condición de algo o alguien: pero no dentro de una cosmovisión personal humana porque entonces volveríamos a establecer el circulo vicioso marcado por esta sociedad, dice Jesús en Juan 4:23 No obstante, la hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren.
Entonces tenemos que nuestro Creador BUSCA a esa CLASE de personas para que le adoren, notamos entonces que Dios selecciona a unas personas humanas para un cometido especial, ¿Pero redunda esta selección en ser felices?
Veamos la definición de un diccionario sobre la felicidad:
Desde un punto de vista biológico, la felicidad es el resultado de una actividad neural fluida, donde los factores internos y externos estimulan el sistema límbico.
El ser humano suele sentir felicidad cuando alcanza sus objetivos y cuando logra solucionar los distintos retos que se enfrenta en su vida cotidiana. En los casos en que esto no se logra, se produce la frustración que lleva a la pérdida de la felicidad.
Las personas que se sienten autorrealizadas y plenas son más serenas y estables, ya que logran un equilibrio entre las cargas emocionales y las cargas racionales.
Hay quienes creen o sienten que la felicidad está relacionada con los bienes materiales y con el dinero. Por eso existen frases como “El dinero no hace la felicidad, pero ayuda”. Es que el dinero es el medio necesario para la satisfacción de las necesidades materiales humanas; una vez que éstas están satisfechas, el individuo tiende a buscar productos que le proporcionen mayor felicidad.
En cambio, las religiones y la gente con preferencia por lo espiritual asocia la felicidad a un estado del alma donde el ser se siente en paz. Este estado puede alcanzarse con una relación personal o con el vínculo con los seres queridos, por ejemplo.
Analicemos otros puntos de vista.
UN GUÍA espiritual budista, el Dalai Lama, dijo: “Creo que el verdadero propósito de la vida es buscar la felicidad”. Según él, esta se consigue al educar o disciplinar la mente y el corazón, pues añadió: “La mente es el único instrumento que necesitamos para alcanzar la felicidad absoluta”. La creencia en Dios, afirma, es innecesaria.
Por otra parte, examinemos el ejemplo de Jesús, quien tuvo una fe firme en Dios y cuyas enseñanzas han ejercido una poderosa influencia en cientos de millones de personas a lo largo de los siglos,( independientemente de las tergiversaciones a que ha sido sometido este término). Él se interesó en la felicidad humana. Introdujo su famoso Sermón del Monte con nueve bienaventuranzas, expresiones que comienzan con las palabras “felices son” (Mateo 5:1-12). En él enseñó a sus oyentes a examinar, purificar y disciplinar la mente y el corazón, así como a sustituir los pensamientos violentos, inmorales y egoístas por ideas pacíficas, limpias y amorosas (Mateo 5:21, 22, 27, 28; 6:19-21). Como nos exhortó uno de sus discípulos tiempo después, debemos ‘continuar considerando’ las cosas que son ‘verdaderas, de seria consideración, justas, castas, amables, de buena reputación, virtuosas y dignas de alabanza’ (Filipenses 4:8).
Jesús sabía que la verdadera felicidad precisa de las relaciones con el prójimo. Los seres humanos somos sociables por naturaleza, de modo que no podemos ser realmente felices si nos aislamos o si vivimos en continuo conflicto con los que nos rodean. Solo lo seremos si nos sentimos queridos y si amamos a los demás, y Jesús explicó que para ello es vital que gocemos de una buena relación con Dios. Es precisamente aquí donde sus enseñanzas difieren de las del Dalai Lama, pues Cristo mostró que el hombre no puede disfrutar de felicidad genuina si prescinde de Dios. ¿Cuál es la razón? (Mateo 4:4; 22:37-39.)
Una de las bienaventuranzas indica: “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual” (Mateo 5:3). ¿Por qué dijo eso Jesús? Porque a diferencia de los animales, nosotros tenemos necesidades espirituales. Creados a la imagen de Dios, podemos cultivar, hasta cierto grado, atributos divinos como el amor, la justicia, la misericordia y la sabiduría (Génesis 1:27; Miqueas 6:8; 1 Juan 4:8). Entre nuestras necesidades espirituales figura darle sentido a la vida.
¿Cómo se satisfacen tales necesidades? No a través de la meditación trascendental ni por simple introspección. Más bien, Jesús declaró: “No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de IEVE” (Mateo 4:4). Observemos que, según afirmó, Dios es la fuente de “toda expresión” esencial para la vida. Hay preguntas que solo Dios puede responder, y comprenderlo es especialmente oportuno hoy día, dada la proliferación de teorías sobre el propósito de la vida y el camino a la felicidad. Las librerías destinan secciones enteras a obras que prometen salud, riqueza y felicidad a los lectores, y se han creado páginas en Internet cuyo tema central es la felicidad.
En este campo, no obstante, el pensamiento humano a menudo está equivocado, pues se inclina a satisfacer los deseos egoístas, se basa en experiencia y conocimiento limitados y, con bastante frecuencia, se apoya en premisas falsas. Por ejemplo, una tendencia en aumento entre los escritores de libros de autoayuda es basar sus ideas en la teoría de la “psicología evolucionista”, que afirma que las emociones humanas están arraigadas en nuestra supuesta ascendencia animal. La verdad es que todo intento de buscar la felicidad que se cimiente en una teoría que desprecia la importancia del Creador, está condenado al fracaso y, con el tiempo, llevará a la desilusión. Un profeta de la antigüedad declaró: “Los sabios han quedado avergonzados. [...] ¡Miren! Ellos han rechazado la mismísima palabra de IEVE y ¿qué sabiduría tienen?” (Jeremías 8:9).
IEVE Dios conoce nuestra composición y sabe qué nos hará realmente felices. Sabe por qué colocó al hombre en la Tierra y qué encierra el futuro, y nos facilita esa información en la Biblia. Lo que revela en ese libro inspirado produce felicidad y provoca una reacción positiva en las personas de buena disposición (Lucas 10:21; Juan 8:32). Así ocurrió en el caso de dos de los discípulos de Cristo. La muerte de su maestro los dejó desconsolados, pero cuando aprendieron de labios del propio Jesús resucitado el papel que este desempeña en el propósito divino para la salvación de la humanidad, dijeron: “¿No nos ardía el corazón cuando él venía hablándonos por el camino, cuando nos estaba abriendo por completo las Escrituras?” (Lucas 24:32).
IEVE es el “Dios feliz”, y a su Hijo Jesucristo se le llama “el feliz y único Potentado”. (1Ti 1:11; 6:15.) A pesar de que la introducción de la iniquidad representó un desafío para el nombre y la soberanía de IEVE tanto en el cielo como en la Tierra, Él está seguro del cumplimiento de sus propósitos; no se puede hacer nada contrario a lo que su voluntad permite. (Isa 46:10, 11; 55:10, 11.) Su gran paciencia al permitir condiciones que podría cambiar se ha debido a que tiene un propósito o fin definido en mira, y por ello es feliz. Pablo escribe a este respecto: “Dios, aunque tiene la voluntad de demostrar su ira y de dar a conocer su poder, toleró con mucha y gran paciencia vasos de ira hechos a propósito para la destrucción, a fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre vasos de misericordia, que él preparó de antemano para gloria”. (Ro 9:22-24.)
Por esta razón, el salmista exclama: “La gloria de IEVE resultará ser hasta tiempo indefinido. IEVE se regocijará en sus obras”. (Sl 104:31.) Él es el primer y mayor Dador, nunca cambia ni deja que su generosidad y su actitud misericordiosa y amorosa se vuelvan en amargura debido a la ingratitud de algunas de sus criaturas. “Toda dádiva buena y todo don perfecto es de arriba, porque desciende del Padre de las luces celestes, y con él no hay la variación del giro de la sombra.” (Snt 1:17.) Su hijo Jesucristo también es feliz debido a que confía plenamente en su Padre y hace siempre las cosas que le agradan. (Jn 8:29.) Incluso cuando pasó por pruebas y sufrió, Jesús tuvo contentamiento. (Heb 12:2; compárese con Mt 5:10-12.)
La base para la felicidad
Todas las felicidades prometidas en la Biblia están supeditadas a que exista una buena relación con Dios; todas ellas se realizan sobre la base del amor de Dios y el servicio fiel a Él. Si uno se aparta de la obediencia a IEVE, no puede conseguir verdadera felicidad. Su bendición es esencial para ser feliz; es una de sus ‘dádivas buenas’ y ‘dones perfectos’.
La felicidad no se deriva de acumular riquezas o poder material. Jesús dijo: “Hay más felicidad en dar que en recibir”. (Hch 20:35.) Al que es considerado con el de condición humilde y disfruta de la felicidad de dar, se le promete: “IEVE mismo lo guardará y lo conservará vivo. Será pronunciado feliz en la tierra”. (Sl 41:1, 2.) Las cosas que contribuyen a la verdadera felicidad son: el conocimiento de IEVE, la sabiduría que proviene de Él e incluso su corrección y disciplina. (Pr 2:6; 3:13, 18; Sl 94:12.) La persona que es verdaderamente feliz confía en IEVE (Pr 16:20), se deleita en su ley y anda en ella (Sl 1:1, 2; 112:1), observa lo justo (Sl 106:3) y teme a Dios (Sl 128:1).
Nos quedaremos con la siguiente definición: Clase, distinción, condición de algo o alguien: pero no dentro de una cosmovisión personal humana porque entonces volveríamos a establecer el circulo vicioso marcado por esta sociedad, dice Jesús en Juan 4:23 No obstante, la hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre con espíritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren.
Entonces tenemos que nuestro Creador BUSCA a esa CLASE de personas para que le adoren, notamos entonces que Dios selecciona a unas personas humanas para un cometido especial, ¿Pero redunda esta selección en ser felices?
Veamos la definición de un diccionario sobre la felicidad:
Desde un punto de vista biológico, la felicidad es el resultado de una actividad neural fluida, donde los factores internos y externos estimulan el sistema límbico.
El ser humano suele sentir felicidad cuando alcanza sus objetivos y cuando logra solucionar los distintos retos que se enfrenta en su vida cotidiana. En los casos en que esto no se logra, se produce la frustración que lleva a la pérdida de la felicidad.
Las personas que se sienten autorrealizadas y plenas son más serenas y estables, ya que logran un equilibrio entre las cargas emocionales y las cargas racionales.
Hay quienes creen o sienten que la felicidad está relacionada con los bienes materiales y con el dinero. Por eso existen frases como “El dinero no hace la felicidad, pero ayuda”. Es que el dinero es el medio necesario para la satisfacción de las necesidades materiales humanas; una vez que éstas están satisfechas, el individuo tiende a buscar productos que le proporcionen mayor felicidad.
En cambio, las religiones y la gente con preferencia por lo espiritual asocia la felicidad a un estado del alma donde el ser se siente en paz. Este estado puede alcanzarse con una relación personal o con el vínculo con los seres queridos, por ejemplo.
Analicemos otros puntos de vista.
UN GUÍA espiritual budista, el Dalai Lama, dijo: “Creo que el verdadero propósito de la vida es buscar la felicidad”. Según él, esta se consigue al educar o disciplinar la mente y el corazón, pues añadió: “La mente es el único instrumento que necesitamos para alcanzar la felicidad absoluta”. La creencia en Dios, afirma, es innecesaria.
Por otra parte, examinemos el ejemplo de Jesús, quien tuvo una fe firme en Dios y cuyas enseñanzas han ejercido una poderosa influencia en cientos de millones de personas a lo largo de los siglos,( independientemente de las tergiversaciones a que ha sido sometido este término). Él se interesó en la felicidad humana. Introdujo su famoso Sermón del Monte con nueve bienaventuranzas, expresiones que comienzan con las palabras “felices son” (Mateo 5:1-12). En él enseñó a sus oyentes a examinar, purificar y disciplinar la mente y el corazón, así como a sustituir los pensamientos violentos, inmorales y egoístas por ideas pacíficas, limpias y amorosas (Mateo 5:21, 22, 27, 28; 6:19-21). Como nos exhortó uno de sus discípulos tiempo después, debemos ‘continuar considerando’ las cosas que son ‘verdaderas, de seria consideración, justas, castas, amables, de buena reputación, virtuosas y dignas de alabanza’ (Filipenses 4:8).
Jesús sabía que la verdadera felicidad precisa de las relaciones con el prójimo. Los seres humanos somos sociables por naturaleza, de modo que no podemos ser realmente felices si nos aislamos o si vivimos en continuo conflicto con los que nos rodean. Solo lo seremos si nos sentimos queridos y si amamos a los demás, y Jesús explicó que para ello es vital que gocemos de una buena relación con Dios. Es precisamente aquí donde sus enseñanzas difieren de las del Dalai Lama, pues Cristo mostró que el hombre no puede disfrutar de felicidad genuina si prescinde de Dios. ¿Cuál es la razón? (Mateo 4:4; 22:37-39.)
Una de las bienaventuranzas indica: “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual” (Mateo 5:3). ¿Por qué dijo eso Jesús? Porque a diferencia de los animales, nosotros tenemos necesidades espirituales. Creados a la imagen de Dios, podemos cultivar, hasta cierto grado, atributos divinos como el amor, la justicia, la misericordia y la sabiduría (Génesis 1:27; Miqueas 6:8; 1 Juan 4:8). Entre nuestras necesidades espirituales figura darle sentido a la vida.
¿Cómo se satisfacen tales necesidades? No a través de la meditación trascendental ni por simple introspección. Más bien, Jesús declaró: “No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de IEVE” (Mateo 4:4). Observemos que, según afirmó, Dios es la fuente de “toda expresión” esencial para la vida. Hay preguntas que solo Dios puede responder, y comprenderlo es especialmente oportuno hoy día, dada la proliferación de teorías sobre el propósito de la vida y el camino a la felicidad. Las librerías destinan secciones enteras a obras que prometen salud, riqueza y felicidad a los lectores, y se han creado páginas en Internet cuyo tema central es la felicidad.
En este campo, no obstante, el pensamiento humano a menudo está equivocado, pues se inclina a satisfacer los deseos egoístas, se basa en experiencia y conocimiento limitados y, con bastante frecuencia, se apoya en premisas falsas. Por ejemplo, una tendencia en aumento entre los escritores de libros de autoayuda es basar sus ideas en la teoría de la “psicología evolucionista”, que afirma que las emociones humanas están arraigadas en nuestra supuesta ascendencia animal. La verdad es que todo intento de buscar la felicidad que se cimiente en una teoría que desprecia la importancia del Creador, está condenado al fracaso y, con el tiempo, llevará a la desilusión. Un profeta de la antigüedad declaró: “Los sabios han quedado avergonzados. [...] ¡Miren! Ellos han rechazado la mismísima palabra de IEVE y ¿qué sabiduría tienen?” (Jeremías 8:9).
IEVE Dios conoce nuestra composición y sabe qué nos hará realmente felices. Sabe por qué colocó al hombre en la Tierra y qué encierra el futuro, y nos facilita esa información en la Biblia. Lo que revela en ese libro inspirado produce felicidad y provoca una reacción positiva en las personas de buena disposición (Lucas 10:21; Juan 8:32). Así ocurrió en el caso de dos de los discípulos de Cristo. La muerte de su maestro los dejó desconsolados, pero cuando aprendieron de labios del propio Jesús resucitado el papel que este desempeña en el propósito divino para la salvación de la humanidad, dijeron: “¿No nos ardía el corazón cuando él venía hablándonos por el camino, cuando nos estaba abriendo por completo las Escrituras?” (Lucas 24:32).
IEVE es el “Dios feliz”, y a su Hijo Jesucristo se le llama “el feliz y único Potentado”. (1Ti 1:11; 6:15.) A pesar de que la introducción de la iniquidad representó un desafío para el nombre y la soberanía de IEVE tanto en el cielo como en la Tierra, Él está seguro del cumplimiento de sus propósitos; no se puede hacer nada contrario a lo que su voluntad permite. (Isa 46:10, 11; 55:10, 11.) Su gran paciencia al permitir condiciones que podría cambiar se ha debido a que tiene un propósito o fin definido en mira, y por ello es feliz. Pablo escribe a este respecto: “Dios, aunque tiene la voluntad de demostrar su ira y de dar a conocer su poder, toleró con mucha y gran paciencia vasos de ira hechos a propósito para la destrucción, a fin de dar a conocer las riquezas de su gloria sobre vasos de misericordia, que él preparó de antemano para gloria”. (Ro 9:22-24.)
Por esta razón, el salmista exclama: “La gloria de IEVE resultará ser hasta tiempo indefinido. IEVE se regocijará en sus obras”. (Sl 104:31.) Él es el primer y mayor Dador, nunca cambia ni deja que su generosidad y su actitud misericordiosa y amorosa se vuelvan en amargura debido a la ingratitud de algunas de sus criaturas. “Toda dádiva buena y todo don perfecto es de arriba, porque desciende del Padre de las luces celestes, y con él no hay la variación del giro de la sombra.” (Snt 1:17.) Su hijo Jesucristo también es feliz debido a que confía plenamente en su Padre y hace siempre las cosas que le agradan. (Jn 8:29.) Incluso cuando pasó por pruebas y sufrió, Jesús tuvo contentamiento. (Heb 12:2; compárese con Mt 5:10-12.)
La base para la felicidad
Todas las felicidades prometidas en la Biblia están supeditadas a que exista una buena relación con Dios; todas ellas se realizan sobre la base del amor de Dios y el servicio fiel a Él. Si uno se aparta de la obediencia a IEVE, no puede conseguir verdadera felicidad. Su bendición es esencial para ser feliz; es una de sus ‘dádivas buenas’ y ‘dones perfectos’.
La felicidad no se deriva de acumular riquezas o poder material. Jesús dijo: “Hay más felicidad en dar que en recibir”. (Hch 20:35.) Al que es considerado con el de condición humilde y disfruta de la felicidad de dar, se le promete: “IEVE mismo lo guardará y lo conservará vivo. Será pronunciado feliz en la tierra”. (Sl 41:1, 2.) Las cosas que contribuyen a la verdadera felicidad son: el conocimiento de IEVE, la sabiduría que proviene de Él e incluso su corrección y disciplina. (Pr 2:6; 3:13, 18; Sl 94:12.) La persona que es verdaderamente feliz confía en IEVE (Pr 16:20), se deleita en su ley y anda en ella (Sl 1:1, 2; 112:1), observa lo justo (Sl 106:3) y teme a Dios (Sl 128:1).
viernes, 23 de julio de 2010
viernes, 9 de julio de 2010
DIOS EXISTE - ENTREVISTA RAFAEL LÓPEZ-GUERRERO on Vimeo
DIOS EXISTE - ENTREVISTA RAFAEL LÓPEZ-GUERRERO on Vimeo: "- Enviado mediante la barra Google"
La Verdadera Ciencia está hoy mucho más avanzada de lo que nos imaginamos y de lo que muchos quieren contarnos. Pero parte del mundo sigue funcionando por inercia con arcaicos y densos conocimientos sin querer abrir los ojos a lo que –por fin- la ciencia ya ha demostrado:
Que todo es mental
Que vivimos en una realidad virtual (en un holograma)
Que podemos determinar nuestro destino
Que la muerte no existe
Que el tiempo es una creación del ser humano
Que podemos comunicarnos con el Universo a través de la Radiofrecuencia Cuántica Diferencial
Que Dios (entendido como una Energía Inteligente Universal) existe y que se puede demostrar empíricamente.
Podéis ver un extracto de 10 minutos de esta entrevista en youtube.com/watch?v=KiPcAtDBWW4
Si queréis profundizar más en las investigaciones del equipo de científicos independiente que lidera Rafael en el IRCAI ( ircai.eu ) aquí tenéis una conferencia realizada el 1/5/10 en el marco del congreso CONEXIONES CON OTRAS REALIDADES ( Vimeo.com/11732097 )
Portal que dirige Rafael: starviewerteam.org
La Verdadera Ciencia está hoy mucho más avanzada de lo que nos imaginamos y de lo que muchos quieren contarnos. Pero parte del mundo sigue funcionando por inercia con arcaicos y densos conocimientos sin querer abrir los ojos a lo que –por fin- la ciencia ya ha demostrado:
Que todo es mental
Que vivimos en una realidad virtual (en un holograma)
Que podemos determinar nuestro destino
Que la muerte no existe
Que el tiempo es una creación del ser humano
Que podemos comunicarnos con el Universo a través de la Radiofrecuencia Cuántica Diferencial
Que Dios (entendido como una Energía Inteligente Universal) existe y que se puede demostrar empíricamente.
Podéis ver un extracto de 10 minutos de esta entrevista en youtube.com/watch?v=KiPcAtDBWW4
Si queréis profundizar más en las investigaciones del equipo de científicos independiente que lidera Rafael en el IRCAI ( ircai.eu ) aquí tenéis una conferencia realizada el 1/5/10 en el marco del congreso CONEXIONES CON OTRAS REALIDADES ( Vimeo.com/11732097 )
Portal que dirige Rafael: starviewerteam.org
martes, 6 de julio de 2010
Cómo medir la moralidad: Una comparación de los sistemas éticos
Introducción
Al evaluar los sistemas éticos, podemos perdernos en un laberinto de sistemas, detalles y terminología. Este tipo de argumentación no lleva a ningún lado, arroja poca luz sobre el tema y polariza a las personas en campos opuestos. Una forma útil de analizar este tema es hacer una pregunta básica que dejará en claro los supuestos que subyacen en los distintos puntos de vista. Esa pregunta podría formularse de la siguiente forma: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala en este sistema?”.
Relativismo cultural
Cuando se hace la pregunta: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala?”, una categoría de respuesta será: “La cultura”. Es decir, la cultura determina lo que está bien y lo que está mal; todo lo que un grupo cultural apruebe, está bien, y todo lo que el grupo desapruebe, está mal.
Esta es la posición ética conocida como relativismo cultural. Hay varios ingredientes clave que constituyen este punto de vista.
1. Cultura y costumbre – En el relativismo cultural, las normas morales son el resultado de la historia y la experiencia común del grupo que, con el tiempo, se convierten en formas de creencia y acción incorporadas a la cultura; por ejemplo, usos, buenas costumbres, costumbres tradicionales.
2. Cambio – Dado que las experiencias del grupo cambian con el paso del tiempo, entonces las costumbres cambiarán, naturalmente, como reflejo de estas nuevas experiencias.
3. Relatividad – Lo que está bien (normal) en una cultura puede estar mal (anormal) en otra, ya que diferentes formas de moralidad evolucionaron en diferentes lugares como resultado de diferentes experiencias de adaptación cultural. Por lo tanto, no hay principios fijos o absolutos.
4. Conciencia – El relativismo cultural sostiene que nuestras conciencias son el resultado de nuestra formación en la infancia y las presiones de nuestro grupo o tribu. Nuestras conciencias han sido entrenadas para decirnos lo que nuestra cultura quiere que nos digan.
Una evaluación del relativismo cultural
Al intentar evaluar el relativismo cultural, algunas cosas deben quedar en claro.
Primero, es bastante obvio que hay muchas cosas que todos podemos aprender de otras culturas. Ninguna cultura tiene el monopolio de la sabiduría, la virtud o la racionalidad. Segundo, solo porque tal vez hagamos las cosas de cierta forma no significa que nuestra forma sea la mejor o la forma más moral de hacer aquellas cosas.
Habiendo dicho esto, sin embargo, hay algunos problemas que enfrenta el relativismo cultural. Primero, no alcanza con decir que la moral se originó en el mundo y que está evolucionando constantemente. El relativismo cultural necesita contestar cómo el valor se originó del no valor; es decir, ¿cómo surgió el primer valor?
Segundo, el relativismo cultural parece sostener como valor esencial que los valores cambian. Pero, si el valor mismo de que los valores cambian es invariable, entonces esta teoría afirma como un valor invariable que todos los valores cambian y progresan. Por lo tanto, la posición se contradice a sí misma.
Tercero, si no hay valores absolutos que existan transculturalmente o externamente al grupo, ¿cómo podrán llevarse bien las diferentes culturas cuando chocan los valores? ¿Cómo deben manejar este tipo de conflictos?
Cuarto, ¿dónde obtiene el grupo, la tribu o la cultura su autoridad? ¿Por qué no pueden los individuos asumir esa autoridad?
Quinto, la mayoría de nuestros héroes y heroínas han sido personas que fueron valientemente contra la cultura y justificaron sus acciones al apelar a una norma superior. Según el relativismo cultural, este tipo de personas siempre está moralmente equivocado.
Finalmente, el relativismo cultural supone la evolución física humana así como su evolución social.
La ética de la situación
Al formular la pregunta: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala?”, otra respuesta que uno escucha es que “el amor” es el principio determinante. Esta es la base de la ética de la situación, un sistema popularizado por Joseph Fletcher.
Tres tipos de ética de la situación
Fletcher cree que hay tres enfoques para tomar decisiones morales. La primera es la que llama “legalismo”, que define como “reglas y normas”. Él rechaza este sistema porque se preocupa más por la ley que por las personas.
Fletcher dice que el segundo enfoque de la moralidad es el antinomianismo, que significa “contra la ley”. Los antinomianistas rechazan toda regla, ley y principio con relación a la moralidad, y no ven ninguna base para determinar si las acciones son morales o inmorales. Fletcher rechaza el antinomianismo porque no considera las demandas del amor.
La tercera opción, que es la opción personal de Fletcher, es el situacionismo. Suele llamarse ética de la situación, o nueva moral. Está a favor de un camino medio entre el legalismo y el antinomianismo.
Las tres premisas del situacionismo
La primera premisa del situacionismo es que el amor es el único árbitro de la moral en cualquier situación. Esto significa que, bajo ciertas condiciones, hacer una cosa con amor podría requerir que quebrantemos las reglas o mandamientos de la moral porque son solo contingentes, en tanto que el amor es el absoluto invariable.
Segundo, el situacionismo sostiene que el amor debería definirse en términos utilitarios. Esto significa que una acción, para ser hecha verdaderamente con amor, debe ser juzgada según si contribuye o no al mayor bien para la mayor cantidad de gente.
Tercero, el situacionismo se ve forzado a aceptar el punto de vista de que el fin justifica los medios. El problema aquí es que el fin en mente suele ser elegido arbitrariamente por la persona que actúa. Esta postura, por supuesto, abre la puerta a todo tipo de brutalidad y abuso.
Críticas al situacionismo
El sistema ético conocido como situacionismo está sujeto a varias críticas serias. La primera es que el amor, según lo define Fletcher, no sirve para tomar decisiones morales porque todos podrán tener una opinión diferente de lo que es hacer algo con amor o sin amor en una situación dada. Lo cierto es que el amor, sin un contenido ético, no tiene sentido y, sin reglas, (o principios, o mandamientos) el amor es incapaz de dar ninguna guía para tomar decisiones morales. De hecho, no es el amor el que guía muchas de las decisiones de Fletcher para nada, sino las preferencias personales preconcebidas.
Una segunda crítica del situacionismo es que, en un sistema moral basado en las consecuencias de nuestras acciones, tenemos que poder predecir aquellas consecuencias de antemano si queremos saber si estamos actuando moralmente o no.
Podríamos comenzar con las mejores de las intenciones, pero si nuestra predicción de las consecuencias deseadas no se cumple, hemos cometido un acto inmoral, a pesar de nuestras buenas intenciones. Y ahora comenzamos a ver la enormidad del dilema del situacionista: (1) calcular la miríada de resultados posibles para cada una de las posibilidades éticas antes de tomar las decisiones necesarias, y luego (2) escoger el mejor de los cursos de acción. Este tipo de cálculos son imposibles, con lo cual hacen que la vida moral sea imposible.
Naturalismo y conductismo
Cuando se le formula la pregunta: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala?” al naturalista, la respuesta que uno recibe es: “Todo lo que es, está bien”. Para ver cómo llegamos a este punto, debemos analizar cómo surgieron el naturalismo y el conductismo como reacción al dualismo.
Las dificultades del dualismo
La filosofía del dualismo sostiene que hay dos sustancias principales en el universo: la materia y la mente (o el alma y el espíritu). Estas dos sustancias se corresponden con el aspecto material e inmaterial de la vida y la realidad humana. Esta creencia va tan atrás como Platón, y es compatible con la cosmovisión cristiana.
Cuando apareció Descartes, adhirió al concepto de que la materia y la mente (o espíritu) son diferentes, pero con el tiempo llegó a aseverar que la materia y la mente (espíritu) son tan distintos que no tienen ninguna propiedad en común y no pueden influenciarse mutuamente. Esto llevó a lo que se conoce como el problema de la mente-cerebro, a saber: si la mente y el cuerpo (materia) no pueden interactuar, ¿cómo explicamos el hecho que la mente parece afectar al cuerpo y que el cuerpo parece afectar la mente?
El naturalismo se hace popular
Mientras los filósofos y científicos reflexionaban sobre este dilema, las implicaciones crecientes del descubrimiento de la ley de gravedad por Newton parecieron complicar aún más las cosas. Dado que la observación y los cálculos matemáticos revelaban que todos los cuerpos (incluyendo los cuerpos humanos) están sujetos a las mismas leyes, aparentemente inquebrantables, la existencia de la mente (o espíritu) se volvió cada vez más difícil de sostener. En consecuencia, algunos filósofos pensaron que era mucho más simple pensar en una única sustancia en el universo.
Por lo tanto, el dualismo (que significa dos sustancias: materia y mente) perdió atractivo popular y el naturalismo o materialismo (que significa una sola sustancia, la materia) cobró importancia. Si hay solo una sustancia en el universo, entonces todas las partículas de materia están interrelacionadas en una secuencia causal, y el universo –incluyendo los humanos debe ser una gigantesca computadora controlada por fuerzas físicas ciegas. En consecuencia, según el naturalismo, los humanos son meros engranajes de la máquina. No podemos actuar sobre el mundo; más bien, el mundo actúa sobre nosotros. En un mundo así, la mente no es más que el subproducto del cerebro, así como el murmullo es un subproducto del arroyo. Por lo tanto, la libertad es una ilusión y, en rigor, no existe moral alguna.
Conductismo
El conductismo surgió del naturalismo, y es una extensión de él. Una forma de conductismo se denomina sociobiología, una teoría de que la moral está arraigada en nuestros genes. Es decir, todas las formas de vida existen exclusivamente para servir los propósitos del código de ADN. Según la sociobiología, la fundamentación última de la existencia de una persona es la preservación o el progreso de los genes de esa persona.
La forma de conductismo más conocida viene de B. F. Skinner. Él dijo que somos lo que somos en gran parte por nuestro entrenamiento y condicionamiento ambiental.
Evaluación del conductismo
Cuando recordamos que ambas formas de conductismo están fundadas en el naturalismo, las implicaciones son las mismas: el hombre es una máquina; todas nuestras acciones son el producto de fuerzas que están más allá de nuestro control, y no poseemos ninguna dignidad especial en el universo. Por lo tanto, en realidad el conductismo no propone una teoría de la moral sino que termina en la antimoral.
Ética emocional
En el pensamiento ético moderno, se ha dado una respuesta inusual a la pregunta: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala?”. La respuesta es: “Nada es literalmente bueno o malo: estos términos son simplemente la expresión de la emoción y, como tales, no son ni verdaderos o falsos”. Esta es la respuesta de la ética emocional.
Esta teoría de la moral se originó con David Hume y su creencia de que el conocimiento está limitado a las impresiones de los sentidos. Más allá de las impresiones de los sentidos, nuestro conocimiento no tiene fundamento. ¿Qué diferencia hace una teoría como ésta? Convierte a toda conversación sobre Dios, el alma o la moral en un imposible, porque el verdadero conocimiento está limitado a los fenómenos observables por nuestros sentidos físicos. La discusión de fenómenos no observables por nuestros sentidos físicos se considera como algo que pertenece al mundo de la metafísica, un mundo que no puede ser tocado, sentido, visto, oído u olido.
¿Qué podemos saber si nuestro conocimiento está limitado a nuestra experiencia de los sentidos? Hume decía que todo lo que podemos conocer son cuestiones relacionadas con hechos. Solo podemos hacer afirmaciones verificables objetivamente, como: “Ese cuervo es negro” o “El libro está sobre la mesa”. Por otra parte, no podemos, en su sistema, hacer afirmaciones como: “Robar es malo”. Ni siquiera podemos decir: “El asesinato es malo”. ¿Por qué? Porque el concepto de “malo” no es una observación objetiva y no puede ser verificado empíricamente. De hecho, es una afirmación que no tiene sentido, y es meramente una expresión de la preferencia personal. En realidad, solo estamos diciendo: “No me gusta robar” y “Me desagrada asesinar”. Está en la categoría de decir: “Me gustan los tomates”. Otra persona podría decir: “No me gustan los tomates”, sin que haya una contradicción objetiva, porque solo es una afirmación de dos preferencias personales diferentes.
En resumen, la ética de la emoción sostiene que es imposible tener una discusión racional sobre la moral. Esto se debe a que las afirmaciones éticas no pueden ser analizadas, porque no cumplen con los criterios de las afirmaciones científicas; es decir, no son afirmaciones de observación. Por lo tanto, en el emotivismo, todas las acciones son moralmente neutrales.
Una evaluación del emotivismo
Pensándolo bien, el emotivismo es menos devastador de lo que parece a primera vista. Para empezar, los emotivistas nunca pueden decir que otro sistema ético está errado; solo pueden sugerir que no les gusta o prefieren otros sistemas. De igual modo, no pueden decir que deberíamos aceptar sus puntos de vista. El emotivisimo, por lo tanto, nos permite –de acuerdo con sus propios principios rechazar esta teoría.
Segundo, a menos que los emotivistas brinden algún criterio racional para tomar decisiones morales, deben permitir la anarquía moral. Su única objeción a la moral terrorista sería: “No me gusta”.El emotivista, en consecuencia, queda sin ninguna razón para juzgar u oponerse a un dictador o a un terrorista.
Tercero, la tesis del emotivismo de que la discusión racional de la moral es imposible es falsa. Su supuesto de que las únicas pronunciaciones significativas son afirmaciones de observación objetiva es una de las fallas filosóficas básicas del emotivismo, ¡y no puede ser verificada objetivamente! No encaja en el modelo de “el cuervo es negro” propuesto por los emotivistas mismos. La moral queda abierta a la discusión racional. Las limitaciones arbitrarias del emotivismo al lenguaje no pueden sostenerse.
Absolutos tradicionales
Anteriormente consideramos cuatro sistemas de ética –relativismo cultural, situacionismo, conductismo y emotivismo– que, de una forma u otra, se autodestruyen, destruidos finalmente por sus propios principios, arbitrariamente escogidos.
Ahora debemos reexaminar la ética tradicional: la ética judeocristiana, basada en la revelación, es decir, la Biblia.
1. La revelación moral de Dios está basada en su naturaleza.
Dios está aparte de todo lo que existe, está libre de toda imperfección y limitación, y es su propia norma. No existe ninguna regla moral fuera de Él. La santidad, la bondad y la verdad y, por cierto, toda la moral bíblica, están arraigadas en la naturaleza de Dios.
2. El hombre es un ser moral único.
El cuadro bíblico de la humanidad difiere marcadamente de las versiones humanistas de la humanidad. Solo nosotros fuimos creados a la imagen de Dios y poseemos al menos cuatro cualidades que nos distinguen de los animales: personalidad, capacidad para razonar, naturaleza moral y naturaleza espiritual.
3. Los principios morales de Dios tienen continuidad histórica.
Si la revelación moral de Dios está arraigada en su naturaleza, está claro que esos principios morales trascenderán al tiempo. Si bien las órdenes específicas podrán cambiar de una época a otra, los principios se mantienen constantes.
4. La revelación moral de Dios tiene valor intrínseco.
Las normas de Dios, así como las leyes de la naturaleza, tienen consecuencias incorporadas. Así como tenemos que tratar con las leyes de la naturaleza, con el tiempo tendremos que tratar con las consecuencias de violar las normas de Dios, a menos que pongamos nuestra fe en Cristo junto con volverse en arrepentimiento de las vanidades, que asumió las consecuencias de nuestra desobediencia por medio de su muerte en la cruz o madero te tormento.
5. La ley y el amor están armonizados en las Escrituras.
En la revelación bíblica, el amor y la ley no son mutuamente excluyentes, sino están armonizados. El amor cumple la ley. Si amamos a Dios, querremos guardar sus mandamientos.
6. La obediencia a la ley de Dios no es legalismo.
La Biblia habla fuertemente contra el legalismo, ya que la moral bíblica es mucho más que la obediencia externa a un código moral. Nadie puede cumplir con las normas de Dios sin el poder del Espíritu Santo, que lo capacita para hacerlo, porque somos juzgados por nuestras actitudes y motivaciones, y no solo por el desempeño externo.
7. La revelación moral de Dios fue dada por nuestro bien.
Si bien a corto plazo puede parecer a veces que las normas bíblicas son demasiado restrictivas, podemos estar seguros de que ese tipo de directivas son para nuestro bien, debido al amor de Dios por nosotros. Después de todo, a largo plazo Dios tiene el mejor criterio, ya que por su omnisciencia puede calcular todas las consecuencias.
8. Las excepciones a la revelación de Dios deben tener una sanción bíblica.
La moral bíblica no está basada en calcular las consecuencias, ya que solo Dios puede hacer eso perfectamente. Nuestra responsabilidad es obedecer; la de Dios, encargarse de las consecuencias.
9. El "debería” no siempre implica el “podría”
Según la Biblia, no cumplimos –y no podemos cumplir- con lo que sabemos que está bien. Sin embargo, Dios no se burla de nosotros, porque nos dejó una salida. Hizo planes para nuestras debilidades y fracasos, porque la muerte de Cristo en la cruz o madero de tormento por nosotros satisfizo sus requisitos morales.
Entonces, ¿qué hace que una acción sea buena o mala? La respuesta es: la voluntad revelada de Dios en la Biblia.
Al evaluar los sistemas éticos, podemos perdernos en un laberinto de sistemas, detalles y terminología. Este tipo de argumentación no lleva a ningún lado, arroja poca luz sobre el tema y polariza a las personas en campos opuestos. Una forma útil de analizar este tema es hacer una pregunta básica que dejará en claro los supuestos que subyacen en los distintos puntos de vista. Esa pregunta podría formularse de la siguiente forma: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala en este sistema?”.
Relativismo cultural
Cuando se hace la pregunta: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala?”, una categoría de respuesta será: “La cultura”. Es decir, la cultura determina lo que está bien y lo que está mal; todo lo que un grupo cultural apruebe, está bien, y todo lo que el grupo desapruebe, está mal.
Esta es la posición ética conocida como relativismo cultural. Hay varios ingredientes clave que constituyen este punto de vista.
1. Cultura y costumbre – En el relativismo cultural, las normas morales son el resultado de la historia y la experiencia común del grupo que, con el tiempo, se convierten en formas de creencia y acción incorporadas a la cultura; por ejemplo, usos, buenas costumbres, costumbres tradicionales.
2. Cambio – Dado que las experiencias del grupo cambian con el paso del tiempo, entonces las costumbres cambiarán, naturalmente, como reflejo de estas nuevas experiencias.
3. Relatividad – Lo que está bien (normal) en una cultura puede estar mal (anormal) en otra, ya que diferentes formas de moralidad evolucionaron en diferentes lugares como resultado de diferentes experiencias de adaptación cultural. Por lo tanto, no hay principios fijos o absolutos.
4. Conciencia – El relativismo cultural sostiene que nuestras conciencias son el resultado de nuestra formación en la infancia y las presiones de nuestro grupo o tribu. Nuestras conciencias han sido entrenadas para decirnos lo que nuestra cultura quiere que nos digan.
Una evaluación del relativismo cultural
Al intentar evaluar el relativismo cultural, algunas cosas deben quedar en claro.
Primero, es bastante obvio que hay muchas cosas que todos podemos aprender de otras culturas. Ninguna cultura tiene el monopolio de la sabiduría, la virtud o la racionalidad. Segundo, solo porque tal vez hagamos las cosas de cierta forma no significa que nuestra forma sea la mejor o la forma más moral de hacer aquellas cosas.
Habiendo dicho esto, sin embargo, hay algunos problemas que enfrenta el relativismo cultural. Primero, no alcanza con decir que la moral se originó en el mundo y que está evolucionando constantemente. El relativismo cultural necesita contestar cómo el valor se originó del no valor; es decir, ¿cómo surgió el primer valor?
Segundo, el relativismo cultural parece sostener como valor esencial que los valores cambian. Pero, si el valor mismo de que los valores cambian es invariable, entonces esta teoría afirma como un valor invariable que todos los valores cambian y progresan. Por lo tanto, la posición se contradice a sí misma.
Tercero, si no hay valores absolutos que existan transculturalmente o externamente al grupo, ¿cómo podrán llevarse bien las diferentes culturas cuando chocan los valores? ¿Cómo deben manejar este tipo de conflictos?
Cuarto, ¿dónde obtiene el grupo, la tribu o la cultura su autoridad? ¿Por qué no pueden los individuos asumir esa autoridad?
Quinto, la mayoría de nuestros héroes y heroínas han sido personas que fueron valientemente contra la cultura y justificaron sus acciones al apelar a una norma superior. Según el relativismo cultural, este tipo de personas siempre está moralmente equivocado.
Finalmente, el relativismo cultural supone la evolución física humana así como su evolución social.
La ética de la situación
Al formular la pregunta: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala?”, otra respuesta que uno escucha es que “el amor” es el principio determinante. Esta es la base de la ética de la situación, un sistema popularizado por Joseph Fletcher.
Tres tipos de ética de la situación
Fletcher cree que hay tres enfoques para tomar decisiones morales. La primera es la que llama “legalismo”, que define como “reglas y normas”. Él rechaza este sistema porque se preocupa más por la ley que por las personas.
Fletcher dice que el segundo enfoque de la moralidad es el antinomianismo, que significa “contra la ley”. Los antinomianistas rechazan toda regla, ley y principio con relación a la moralidad, y no ven ninguna base para determinar si las acciones son morales o inmorales. Fletcher rechaza el antinomianismo porque no considera las demandas del amor.
La tercera opción, que es la opción personal de Fletcher, es el situacionismo. Suele llamarse ética de la situación, o nueva moral. Está a favor de un camino medio entre el legalismo y el antinomianismo.
Las tres premisas del situacionismo
La primera premisa del situacionismo es que el amor es el único árbitro de la moral en cualquier situación. Esto significa que, bajo ciertas condiciones, hacer una cosa con amor podría requerir que quebrantemos las reglas o mandamientos de la moral porque son solo contingentes, en tanto que el amor es el absoluto invariable.
Segundo, el situacionismo sostiene que el amor debería definirse en términos utilitarios. Esto significa que una acción, para ser hecha verdaderamente con amor, debe ser juzgada según si contribuye o no al mayor bien para la mayor cantidad de gente.
Tercero, el situacionismo se ve forzado a aceptar el punto de vista de que el fin justifica los medios. El problema aquí es que el fin en mente suele ser elegido arbitrariamente por la persona que actúa. Esta postura, por supuesto, abre la puerta a todo tipo de brutalidad y abuso.
Críticas al situacionismo
El sistema ético conocido como situacionismo está sujeto a varias críticas serias. La primera es que el amor, según lo define Fletcher, no sirve para tomar decisiones morales porque todos podrán tener una opinión diferente de lo que es hacer algo con amor o sin amor en una situación dada. Lo cierto es que el amor, sin un contenido ético, no tiene sentido y, sin reglas, (o principios, o mandamientos) el amor es incapaz de dar ninguna guía para tomar decisiones morales. De hecho, no es el amor el que guía muchas de las decisiones de Fletcher para nada, sino las preferencias personales preconcebidas.
Una segunda crítica del situacionismo es que, en un sistema moral basado en las consecuencias de nuestras acciones, tenemos que poder predecir aquellas consecuencias de antemano si queremos saber si estamos actuando moralmente o no.
Podríamos comenzar con las mejores de las intenciones, pero si nuestra predicción de las consecuencias deseadas no se cumple, hemos cometido un acto inmoral, a pesar de nuestras buenas intenciones. Y ahora comenzamos a ver la enormidad del dilema del situacionista: (1) calcular la miríada de resultados posibles para cada una de las posibilidades éticas antes de tomar las decisiones necesarias, y luego (2) escoger el mejor de los cursos de acción. Este tipo de cálculos son imposibles, con lo cual hacen que la vida moral sea imposible.
Naturalismo y conductismo
Cuando se le formula la pregunta: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala?” al naturalista, la respuesta que uno recibe es: “Todo lo que es, está bien”. Para ver cómo llegamos a este punto, debemos analizar cómo surgieron el naturalismo y el conductismo como reacción al dualismo.
Las dificultades del dualismo
La filosofía del dualismo sostiene que hay dos sustancias principales en el universo: la materia y la mente (o el alma y el espíritu). Estas dos sustancias se corresponden con el aspecto material e inmaterial de la vida y la realidad humana. Esta creencia va tan atrás como Platón, y es compatible con la cosmovisión cristiana.
Cuando apareció Descartes, adhirió al concepto de que la materia y la mente (o espíritu) son diferentes, pero con el tiempo llegó a aseverar que la materia y la mente (espíritu) son tan distintos que no tienen ninguna propiedad en común y no pueden influenciarse mutuamente. Esto llevó a lo que se conoce como el problema de la mente-cerebro, a saber: si la mente y el cuerpo (materia) no pueden interactuar, ¿cómo explicamos el hecho que la mente parece afectar al cuerpo y que el cuerpo parece afectar la mente?
El naturalismo se hace popular
Mientras los filósofos y científicos reflexionaban sobre este dilema, las implicaciones crecientes del descubrimiento de la ley de gravedad por Newton parecieron complicar aún más las cosas. Dado que la observación y los cálculos matemáticos revelaban que todos los cuerpos (incluyendo los cuerpos humanos) están sujetos a las mismas leyes, aparentemente inquebrantables, la existencia de la mente (o espíritu) se volvió cada vez más difícil de sostener. En consecuencia, algunos filósofos pensaron que era mucho más simple pensar en una única sustancia en el universo.
Por lo tanto, el dualismo (que significa dos sustancias: materia y mente) perdió atractivo popular y el naturalismo o materialismo (que significa una sola sustancia, la materia) cobró importancia. Si hay solo una sustancia en el universo, entonces todas las partículas de materia están interrelacionadas en una secuencia causal, y el universo –incluyendo los humanos debe ser una gigantesca computadora controlada por fuerzas físicas ciegas. En consecuencia, según el naturalismo, los humanos son meros engranajes de la máquina. No podemos actuar sobre el mundo; más bien, el mundo actúa sobre nosotros. En un mundo así, la mente no es más que el subproducto del cerebro, así como el murmullo es un subproducto del arroyo. Por lo tanto, la libertad es una ilusión y, en rigor, no existe moral alguna.
Conductismo
El conductismo surgió del naturalismo, y es una extensión de él. Una forma de conductismo se denomina sociobiología, una teoría de que la moral está arraigada en nuestros genes. Es decir, todas las formas de vida existen exclusivamente para servir los propósitos del código de ADN. Según la sociobiología, la fundamentación última de la existencia de una persona es la preservación o el progreso de los genes de esa persona.
La forma de conductismo más conocida viene de B. F. Skinner. Él dijo que somos lo que somos en gran parte por nuestro entrenamiento y condicionamiento ambiental.
Evaluación del conductismo
Cuando recordamos que ambas formas de conductismo están fundadas en el naturalismo, las implicaciones son las mismas: el hombre es una máquina; todas nuestras acciones son el producto de fuerzas que están más allá de nuestro control, y no poseemos ninguna dignidad especial en el universo. Por lo tanto, en realidad el conductismo no propone una teoría de la moral sino que termina en la antimoral.
Ética emocional
En el pensamiento ético moderno, se ha dado una respuesta inusual a la pregunta: “¿Qué hace que una acción sea buena o mala?”. La respuesta es: “Nada es literalmente bueno o malo: estos términos son simplemente la expresión de la emoción y, como tales, no son ni verdaderos o falsos”. Esta es la respuesta de la ética emocional.
Esta teoría de la moral se originó con David Hume y su creencia de que el conocimiento está limitado a las impresiones de los sentidos. Más allá de las impresiones de los sentidos, nuestro conocimiento no tiene fundamento. ¿Qué diferencia hace una teoría como ésta? Convierte a toda conversación sobre Dios, el alma o la moral en un imposible, porque el verdadero conocimiento está limitado a los fenómenos observables por nuestros sentidos físicos. La discusión de fenómenos no observables por nuestros sentidos físicos se considera como algo que pertenece al mundo de la metafísica, un mundo que no puede ser tocado, sentido, visto, oído u olido.
¿Qué podemos saber si nuestro conocimiento está limitado a nuestra experiencia de los sentidos? Hume decía que todo lo que podemos conocer son cuestiones relacionadas con hechos. Solo podemos hacer afirmaciones verificables objetivamente, como: “Ese cuervo es negro” o “El libro está sobre la mesa”. Por otra parte, no podemos, en su sistema, hacer afirmaciones como: “Robar es malo”. Ni siquiera podemos decir: “El asesinato es malo”. ¿Por qué? Porque el concepto de “malo” no es una observación objetiva y no puede ser verificado empíricamente. De hecho, es una afirmación que no tiene sentido, y es meramente una expresión de la preferencia personal. En realidad, solo estamos diciendo: “No me gusta robar” y “Me desagrada asesinar”. Está en la categoría de decir: “Me gustan los tomates”. Otra persona podría decir: “No me gustan los tomates”, sin que haya una contradicción objetiva, porque solo es una afirmación de dos preferencias personales diferentes.
En resumen, la ética de la emoción sostiene que es imposible tener una discusión racional sobre la moral. Esto se debe a que las afirmaciones éticas no pueden ser analizadas, porque no cumplen con los criterios de las afirmaciones científicas; es decir, no son afirmaciones de observación. Por lo tanto, en el emotivismo, todas las acciones son moralmente neutrales.
Una evaluación del emotivismo
Pensándolo bien, el emotivismo es menos devastador de lo que parece a primera vista. Para empezar, los emotivistas nunca pueden decir que otro sistema ético está errado; solo pueden sugerir que no les gusta o prefieren otros sistemas. De igual modo, no pueden decir que deberíamos aceptar sus puntos de vista. El emotivisimo, por lo tanto, nos permite –de acuerdo con sus propios principios rechazar esta teoría.
Segundo, a menos que los emotivistas brinden algún criterio racional para tomar decisiones morales, deben permitir la anarquía moral. Su única objeción a la moral terrorista sería: “No me gusta”.El emotivista, en consecuencia, queda sin ninguna razón para juzgar u oponerse a un dictador o a un terrorista.
Tercero, la tesis del emotivismo de que la discusión racional de la moral es imposible es falsa. Su supuesto de que las únicas pronunciaciones significativas son afirmaciones de observación objetiva es una de las fallas filosóficas básicas del emotivismo, ¡y no puede ser verificada objetivamente! No encaja en el modelo de “el cuervo es negro” propuesto por los emotivistas mismos. La moral queda abierta a la discusión racional. Las limitaciones arbitrarias del emotivismo al lenguaje no pueden sostenerse.
Absolutos tradicionales
Anteriormente consideramos cuatro sistemas de ética –relativismo cultural, situacionismo, conductismo y emotivismo– que, de una forma u otra, se autodestruyen, destruidos finalmente por sus propios principios, arbitrariamente escogidos.
Ahora debemos reexaminar la ética tradicional: la ética judeocristiana, basada en la revelación, es decir, la Biblia.
1. La revelación moral de Dios está basada en su naturaleza.
Dios está aparte de todo lo que existe, está libre de toda imperfección y limitación, y es su propia norma. No existe ninguna regla moral fuera de Él. La santidad, la bondad y la verdad y, por cierto, toda la moral bíblica, están arraigadas en la naturaleza de Dios.
2. El hombre es un ser moral único.
El cuadro bíblico de la humanidad difiere marcadamente de las versiones humanistas de la humanidad. Solo nosotros fuimos creados a la imagen de Dios y poseemos al menos cuatro cualidades que nos distinguen de los animales: personalidad, capacidad para razonar, naturaleza moral y naturaleza espiritual.
3. Los principios morales de Dios tienen continuidad histórica.
Si la revelación moral de Dios está arraigada en su naturaleza, está claro que esos principios morales trascenderán al tiempo. Si bien las órdenes específicas podrán cambiar de una época a otra, los principios se mantienen constantes.
4. La revelación moral de Dios tiene valor intrínseco.
Las normas de Dios, así como las leyes de la naturaleza, tienen consecuencias incorporadas. Así como tenemos que tratar con las leyes de la naturaleza, con el tiempo tendremos que tratar con las consecuencias de violar las normas de Dios, a menos que pongamos nuestra fe en Cristo junto con volverse en arrepentimiento de las vanidades, que asumió las consecuencias de nuestra desobediencia por medio de su muerte en la cruz o madero te tormento.
5. La ley y el amor están armonizados en las Escrituras.
En la revelación bíblica, el amor y la ley no son mutuamente excluyentes, sino están armonizados. El amor cumple la ley. Si amamos a Dios, querremos guardar sus mandamientos.
6. La obediencia a la ley de Dios no es legalismo.
La Biblia habla fuertemente contra el legalismo, ya que la moral bíblica es mucho más que la obediencia externa a un código moral. Nadie puede cumplir con las normas de Dios sin el poder del Espíritu Santo, que lo capacita para hacerlo, porque somos juzgados por nuestras actitudes y motivaciones, y no solo por el desempeño externo.
7. La revelación moral de Dios fue dada por nuestro bien.
Si bien a corto plazo puede parecer a veces que las normas bíblicas son demasiado restrictivas, podemos estar seguros de que ese tipo de directivas son para nuestro bien, debido al amor de Dios por nosotros. Después de todo, a largo plazo Dios tiene el mejor criterio, ya que por su omnisciencia puede calcular todas las consecuencias.
8. Las excepciones a la revelación de Dios deben tener una sanción bíblica.
La moral bíblica no está basada en calcular las consecuencias, ya que solo Dios puede hacer eso perfectamente. Nuestra responsabilidad es obedecer; la de Dios, encargarse de las consecuencias.
9. El "debería” no siempre implica el “podría”
Según la Biblia, no cumplimos –y no podemos cumplir- con lo que sabemos que está bien. Sin embargo, Dios no se burla de nosotros, porque nos dejó una salida. Hizo planes para nuestras debilidades y fracasos, porque la muerte de Cristo en la cruz o madero de tormento por nosotros satisfizo sus requisitos morales.
Entonces, ¿qué hace que una acción sea buena o mala? La respuesta es: la voluntad revelada de Dios en la Biblia.
Cómo reparar la brecha ética
En este ensayo hemos estado hablando del peligro de tratar de establecer un sistema ético fuera de la necesidad de Dios.
Hace poco, una editorial del Dallas Morning News, escrito por Al Casey, que llevaba por título: “Nuestro fundamento ético necesita ser reparado”. (6) Al enfatizar la necesidad de tener normas éticas elevadas, el Sr. Casey citaba al famoso misionero médico, el Dr. Albert Schweitzer: “La ética es la preocupación por el buen comportamiento . . . una obligación de considerar no solo nuestro bienestar personal sino también el de los demás y el de la sociedad humana como un todo”. (7)
Esto es muy cierto, pero hay una norma aún más alta que lo que podríamos considerar el bien de la sociedad humana. Y solo Dios puede fijar esa norma. Anteriormente, mencionamos algunas atrocidades increíbles que fueron cometidas por la profesión médica alemana “por el bien de la sociedad”.
Hay un viejo dicho que dice: “El camino al infierno está empedrado con buenas intenciones”. Los seres humanos, librados a su propio arbitrio, solemos comenzar con buenas intenciones pero, de alguna forma, sin una guía superior y corazones obedientes, perdemos el camino.
Al Casey se acercó muchísimo a la verdad cuando citó al profesor Alexander Tytler, de la Universidad de Edinburgh:
De la esclavitud a la fe espiritual.
De la fe espiritual a la gran valentía.
De la valentía a la libertad.
De la libertad a la abundancia.
De la abundancia al egoísmo.
Del egoísmo a la complacencia.
De la complacencia a la apatía.
De la apatía a la dependencia.
De la dependencia nuevamente a la esclavitud. (8)
Un consenso de normas éticas sin la supervisión de Dios se erosionará con el tiempo. El poder comienza a tomar control en la determinación de nuestras acciones. Los gobiernos hoy, están controlados en su mayor parte, por grupos de intereses especiales que pugnan por lograr influencia.
El Sr. Casey lo expresó correctamente: “En forma alarmante, Estados Unidos y muchas otras naciones se han vuelto complacientes, (cursivas nuestras)una nación habitada por personas preocupadas sólo por sus propio bienestar”. (9)
Pero no necesitamos solamente un código de ética, por más importante que sea; tenemos que volver a poner a Dios en nuestras vidas. Necesitamos someternos a su liderazgo en nuestras vidas, reconocer que sólo el Dios que nos creó sabe lo que nos conviene y sólo Dios puede revelarnos las normas éticas que en última instancia nos pueden dar la paz que buscamos tan desesperadamente.
¿Cómo lo logramos? Comienza con su libro, la Sagrada Biblia. Dios ha detallado algunos principios bastante claros sobre cómo tratar a los demás. ¿Amamos a los demás como nos amamos a nosotros mismos? Eso no es tan fácil cuando todos los que nos rodean viven la ética relativista del poder. La verdadera fuerza del cristianismo nunca ha sido el uso de juegos de poder para conquistar al mundo. Desde las Cruzadas de la Edad Media a la mayoría moral de la última década, los esfuerzos de los políticos por usar el poder político o económico para promover el reino de Dios han sido cuestionables, si no desastrosos.
El verdadero poder del cristianismo genuino siempre ha sido vivir en plena armonía con la Palabra de Jehováh y mantener una integridad ética y moral en medio de un mundo obsesionado por la auto exaltación de sus valores.
Notas:
1. Theodore Schick, Jr., "Morality Requires God . . . or Does It?," Free Inquiry (Summer 1997), pp. 32-34.
2. Timothy J. Madigan, "The Virtues of 'The Ethics of Belief,'" Free Inquiry (Spring 1997), pp. 29-33.
3. Leo Alexander, Medical Science Under Dictatorship (Flushing, N.Y.: Bibliographic Press, 1996), p. 9.
4. Ibid.
5. Maccaro, James A., "'From Small Beginnings:' The Road to Genocide," The Freeman (August 1997), pp. 479-81.
6. Casey, Al, "Our ethical foundation needs repair," Dallas Morning News, Sunday, 27 July 1997, p. 6J.
7. Ibid.
8. Ibid.
9. Ibid.
Hace poco, una editorial del Dallas Morning News, escrito por Al Casey, que llevaba por título: “Nuestro fundamento ético necesita ser reparado”. (6) Al enfatizar la necesidad de tener normas éticas elevadas, el Sr. Casey citaba al famoso misionero médico, el Dr. Albert Schweitzer: “La ética es la preocupación por el buen comportamiento . . . una obligación de considerar no solo nuestro bienestar personal sino también el de los demás y el de la sociedad humana como un todo”. (7)
Esto es muy cierto, pero hay una norma aún más alta que lo que podríamos considerar el bien de la sociedad humana. Y solo Dios puede fijar esa norma. Anteriormente, mencionamos algunas atrocidades increíbles que fueron cometidas por la profesión médica alemana “por el bien de la sociedad”.
Hay un viejo dicho que dice: “El camino al infierno está empedrado con buenas intenciones”. Los seres humanos, librados a su propio arbitrio, solemos comenzar con buenas intenciones pero, de alguna forma, sin una guía superior y corazones obedientes, perdemos el camino.
Al Casey se acercó muchísimo a la verdad cuando citó al profesor Alexander Tytler, de la Universidad de Edinburgh:
De la esclavitud a la fe espiritual.
De la fe espiritual a la gran valentía.
De la valentía a la libertad.
De la libertad a la abundancia.
De la abundancia al egoísmo.
Del egoísmo a la complacencia.
De la complacencia a la apatía.
De la apatía a la dependencia.
De la dependencia nuevamente a la esclavitud. (8)
Un consenso de normas éticas sin la supervisión de Dios se erosionará con el tiempo. El poder comienza a tomar control en la determinación de nuestras acciones. Los gobiernos hoy, están controlados en su mayor parte, por grupos de intereses especiales que pugnan por lograr influencia.
El Sr. Casey lo expresó correctamente: “En forma alarmante, Estados Unidos y muchas otras naciones se han vuelto complacientes, (cursivas nuestras)una nación habitada por personas preocupadas sólo por sus propio bienestar”. (9)
Pero no necesitamos solamente un código de ética, por más importante que sea; tenemos que volver a poner a Dios en nuestras vidas. Necesitamos someternos a su liderazgo en nuestras vidas, reconocer que sólo el Dios que nos creó sabe lo que nos conviene y sólo Dios puede revelarnos las normas éticas que en última instancia nos pueden dar la paz que buscamos tan desesperadamente.
¿Cómo lo logramos? Comienza con su libro, la Sagrada Biblia. Dios ha detallado algunos principios bastante claros sobre cómo tratar a los demás. ¿Amamos a los demás como nos amamos a nosotros mismos? Eso no es tan fácil cuando todos los que nos rodean viven la ética relativista del poder. La verdadera fuerza del cristianismo nunca ha sido el uso de juegos de poder para conquistar al mundo. Desde las Cruzadas de la Edad Media a la mayoría moral de la última década, los esfuerzos de los políticos por usar el poder político o económico para promover el reino de Dios han sido cuestionables, si no desastrosos.
El verdadero poder del cristianismo genuino siempre ha sido vivir en plena armonía con la Palabra de Jehováh y mantener una integridad ética y moral en medio de un mundo obsesionado por la auto exaltación de sus valores.
Notas:
1. Theodore Schick, Jr., "Morality Requires God . . . or Does It?," Free Inquiry (Summer 1997), pp. 32-34.
2. Timothy J. Madigan, "The Virtues of 'The Ethics of Belief,'" Free Inquiry (Spring 1997), pp. 29-33.
3. Leo Alexander, Medical Science Under Dictatorship (Flushing, N.Y.: Bibliographic Press, 1996), p. 9.
4. Ibid.
5. Maccaro, James A., "'From Small Beginnings:' The Road to Genocide," The Freeman (August 1997), pp. 479-81.
6. Casey, Al, "Our ethical foundation needs repair," Dallas Morning News, Sunday, 27 July 1997, p. 6J.
7. Ibid.
8. Ibid.
9. Ibid.
De una rajadura en un dique a una inundación en el valle
Intelectuales como Nietzche, Spinoza y Tillich, y muchos otros que los han seguido, han intentado crear una sociedad sin Dios, una sociedad libre para crear su propio sistema ético, sin las limitaciones de los mandatos dados por Dios.
¿Qué podemos esperar si estos líderes logran que gane terreno su modelo para un sistema de ética que no necesita de Dios?
Un ejemplo interesante podría ser la historia de la profesión médica en Alemania durante el régimen nazi. Se supone que esta profesión es protectora de la vida humana. El Juramento Hipocrático, que data de los egipcios, fija las normas más elevadas de confianza para quienes se dedican a esta profesión honorable.
¿Cómo llegó a convertirse la profesión médica de Alemania en nada más que un instrumento de muerte en manos de los nazis? Primero, la perspectiva que uno tiene de la naturaleza del hombre tuvo que cambiar de la de un ser espiritual a la de un ser puramente físico, sin ningún valor más allá del que la sociedad le asigna a un individuo. A través de años de atacar la moral tradicional y las verdades bíblicas, el pueblo alemán comenzó a ver a la humanidad por los ojos de filósofos alemanes como Nietzche y Heidegger. Estos hombres veían a la humanidad estrictamente como carne y sangre, solo diferentes de los animales en su progresión, y no en su naturaleza básica. (3)
Una vez que la población alemana en general y la profesión médica en particular aceptaron una forma de vida colectivista-autoritaria, estaba todo listo para usar la profesión médica para lograr los propósitos del Tercer Reich.
El holocausto nazi comenzó con un desplazamiento sutil de actitud que juzgaba el valor de las personas basándose en su relación costo/beneficio para el estado. Primero, comenzó con la esterilización y la eutanasia de las personas con severas enfermedades psiquiátricas. Pronto todos los que tenían enfermedades crónicas estaban siendo exterminados. No pasó mucho tiempo antes que todos los pacientes que habían estado enfermos por cinco o más años o eran incapaces médicamente de trabajar y con pocas probabilidades de recuperarse fueran transportados a centros de exterminio. Lo que comenzó como “muertes piadosas” en raros casos de enfermedad mental extrema pronto se amplió a una exterminación en masa en una escala sin precedentes. En poco tiempo, todos los que no podían trabajar y fueron evaluados médicamente como incapaces de ser rehabilitados fueron muertos. (4)
La profesión médica alemana entonces comenzó a usar partes del cuerpo humano para investigación médica, y esto llevó a los espantosos “experimentos humanos terminales”, en los que personas vivas eran usadas en experimentos médicos. (5)
Todo comenzó con la idea de que los seres humanos pertenecen a la sociedad y al estado. Según este punto de vista, si alguien es una carga para la sociedad y el estado, es lógico concluir que su vida no vale la pena ser vivida. A partir de la primera decisión de dar muerte a pacientes mentales gravosos, una cadena de sucesos siguió finalmente llevando a la muerte a la mayoría de los judíos de Europa, junto con millones de otros “indeseables”.
Si no creemos que fuimos creados por Dios, sino simplemente animales altamente evolucionados y si creemos que solo debemos rendir cuentas a la sociedad, entonces no tiene límite la depravación a la que podemos llegar en nuestra búsqueda de justificar nuestras acciones. La corrosión de la moral comienza en proporciones microscópicas, pero si no es controlada por una norma externa a nosotros seguirá hasta que la corrosión haga desaparecer el fundamento mismo de nuestras vidas, y nos encontramos hundiéndonos en un mar de relativismo.
¿Qué podemos esperar si estos líderes logran que gane terreno su modelo para un sistema de ética que no necesita de Dios?
Un ejemplo interesante podría ser la historia de la profesión médica en Alemania durante el régimen nazi. Se supone que esta profesión es protectora de la vida humana. El Juramento Hipocrático, que data de los egipcios, fija las normas más elevadas de confianza para quienes se dedican a esta profesión honorable.
¿Cómo llegó a convertirse la profesión médica de Alemania en nada más que un instrumento de muerte en manos de los nazis? Primero, la perspectiva que uno tiene de la naturaleza del hombre tuvo que cambiar de la de un ser espiritual a la de un ser puramente físico, sin ningún valor más allá del que la sociedad le asigna a un individuo. A través de años de atacar la moral tradicional y las verdades bíblicas, el pueblo alemán comenzó a ver a la humanidad por los ojos de filósofos alemanes como Nietzche y Heidegger. Estos hombres veían a la humanidad estrictamente como carne y sangre, solo diferentes de los animales en su progresión, y no en su naturaleza básica. (3)
Una vez que la población alemana en general y la profesión médica en particular aceptaron una forma de vida colectivista-autoritaria, estaba todo listo para usar la profesión médica para lograr los propósitos del Tercer Reich.
El holocausto nazi comenzó con un desplazamiento sutil de actitud que juzgaba el valor de las personas basándose en su relación costo/beneficio para el estado. Primero, comenzó con la esterilización y la eutanasia de las personas con severas enfermedades psiquiátricas. Pronto todos los que tenían enfermedades crónicas estaban siendo exterminados. No pasó mucho tiempo antes que todos los pacientes que habían estado enfermos por cinco o más años o eran incapaces médicamente de trabajar y con pocas probabilidades de recuperarse fueran transportados a centros de exterminio. Lo que comenzó como “muertes piadosas” en raros casos de enfermedad mental extrema pronto se amplió a una exterminación en masa en una escala sin precedentes. En poco tiempo, todos los que no podían trabajar y fueron evaluados médicamente como incapaces de ser rehabilitados fueron muertos. (4)
La profesión médica alemana entonces comenzó a usar partes del cuerpo humano para investigación médica, y esto llevó a los espantosos “experimentos humanos terminales”, en los que personas vivas eran usadas en experimentos médicos. (5)
Todo comenzó con la idea de que los seres humanos pertenecen a la sociedad y al estado. Según este punto de vista, si alguien es una carga para la sociedad y el estado, es lógico concluir que su vida no vale la pena ser vivida. A partir de la primera decisión de dar muerte a pacientes mentales gravosos, una cadena de sucesos siguió finalmente llevando a la muerte a la mayoría de los judíos de Europa, junto con millones de otros “indeseables”.
Si no creemos que fuimos creados por Dios, sino simplemente animales altamente evolucionados y si creemos que solo debemos rendir cuentas a la sociedad, entonces no tiene límite la depravación a la que podemos llegar en nuestra búsqueda de justificar nuestras acciones. La corrosión de la moral comienza en proporciones microscópicas, pero si no es controlada por una norma externa a nosotros seguirá hasta que la corrosión haga desaparecer el fundamento mismo de nuestras vidas, y nos encontramos hundiéndonos en un mar de relativismo.
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